Emma Ramírez: «He aprendido a disfrutar de la presión»

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Emma Ramírez (Sporting CP) es uno de los fichajes de mayor impacto en el fútbol portugués en la temporada 2026/27.

La futbolista española Emma Ramírez (Cornellà de Llobregat, 2002) afronta una nueva etapa en su carrera. Por primera vez, juega lejos de España. Después de su paso por FC Barcelona y de varias temporadas defendiendo la camiseta de la Real Sociedad, la jugadora ha decidido emprender una nueva aventura en Portugal de la mano de Sporting CP. Un cambio de país, de ciudad y de equipo que supone un nuevo desafío profesional y personal, pero que, por el momento, está teniendo un balance muy positivo.

En una entrevista para Fútbol portugués desde España, Emma repasa cómo surgió la posibilidad de fichar por el conjunto lisboeta, sus primeras sensaciones en Portugal, la adaptación a una nueva realidad y la importancia de sentirse respaldada desde el primer momento. También recuerda sus experiencias anteriores en la Real Sociedad y el Barcelona, dos etapas que han contribuido a su crecimiento como futbolista.

El Sporting CP, una oportunidad

La posibilidad de jugar en Portugal apareció cuando Emma ya sabía que no continuaría en la Real Sociedad. Como suele suceder en estos procesos, fue su representante quien le trasladó las diferentes opciones que tenía sobre la mesa. Entre ellas estaba la propuesta del Sporting CP.

«Una vez que ya sabía que no iba a continuar en la Real, comienzo a escuchar propuestas y es cuando me dicen que tengo una oferta del Sporting a través de mi representante», explica.

Su primera reacción fue buscar información y hablar con Andreia Jacinto, una persona que había pasado anteriormente por el club y que conocía de primera mano su funcionamiento. Emma recuerda que mantuvieron una conversación en la que pudo conocer algunos detalles de la entidad lisboeta.

Hasta entonces, su conocimiento del fútbol portugués era bastante limitado. Reconoce que apenas identificaba a Benfica y Sporting, principalmente por su presencia habitual en las competiciones europeas.

Andreia le ofreció una primera aproximación al club, sus instalaciones y la competición portuguesa, además de explicarle algunos aspectos generales de la vida en el país. Una información que resultó especialmente útil teniendo en cuenta que Portugal era prácticamente un territorio desconocido para ella.

De hecho, Emma apenas había visitado el país anteriormente. Su único viaje había sido durante su infancia, con motivo de un torneo, aunque recuerda que entonces ni siquiera tuvo oportunidad de conocer los alrededores.

Una adaptación muy positiva a Lisboa y a Sporting CP

La llegada a Lisboa ha superado, por el momento, sus expectativas. Una de las primeras cosas que hizo al instalarse fue recorrer la ciudad junto a su familia, aprovechando su presencia durante los primeros días para familiarizarse con su nuevo entorno.

«La vida en Lisboa, de momento, muy bien», afirma.

También está siendo muy positiva su experiencia dentro de Sporting CP. Emma destaca especialmente la calidad del equipo humano que ha encontrado y el ambiente que la ha acompañado desde su incorporación.

«He tenido la suerte de que tenemos un equipo humano muy bueno. Desde el primer día estoy muy contenta con todo lo que me rodea», señala.

Una adaptación que también se ha trasladado al terreno de juego. En el momento de realizarse la entrevista, la futbolista había disputado los diez encuentros oficiales del equipo, repartidos entre las competiciones nacionales y europeas, y había sido titular en todos ellos.

Un protagonismo que refleja la confianza que ha recibido desde su llegada y que le ha permitido sentirse importante dentro del proyecto deportivo.

La confianza del cuerpo técnico, fundamental para mostrar su mejor versión

Emma reconoce que ha encontrado desde el principio el respaldo del cuerpo técnico y del entrenador. Una circunstancia que considera especialmente importante cuando una futbolista llega a un nuevo equipo y necesita encontrar rápidamente su espacio.

«Tengo, por suerte, la confianza de todo el staff y del entrenador desde el primer día, cosa que se agradece muchísimo», explica. «A nivel futbolístico sienta muy bien tener tanto apoyo, tanto del staff como de las jugadoras».

Para ella, esa confianza no solo repercute en el bienestar personal, sino que también tiene una influencia directa en el rendimiento deportivo. Sentirse respaldada permite jugar con mayor tranquilidad, asumir responsabilidades y desarrollar el fútbol que cada jugadora lleva dentro.

En su caso, el apoyo no se ha limitado al cuerpo técnico. También ha encontrado una buena acogida por parte de sus compañeras, algo que ha contribuido a que su integración haya sido rápida.

Emma Ramírez ha respondido a esa confianza con regularidad y participación. Haber sido titular en los diez encuentros disputados hasta ese momento es una muestra de su importancia en los primeros meses de competición.

Además, tiene claro que quiere seguir aprovechando esta oportunidad: «Por suerte, he sido titular en todos los partidos y ojalá que vengan muchos más».

Una liga portuguesa más igualada de lo que esperaba

La futbolista reconoce que esperaba una diferencia más marcada entre los equipos de la parte alta y el resto de participantes, pero su experiencia inicial le ha llevado a modificar esa percepción.

«Lo he encontrado todo más igualado de lo que pensaba», afirma.

En su opinión, una de las características del campeonato portugués es que numerosos equipos construyen plantillas competitivas, lo que amplía las posibilidades de que diferentes conjuntos puedan situarse en las posiciones de privilegio.

Una situación que compara con el fútbol español, donde considera que las diferencias entre los primeros clasificados y otros equipos suelen estar más definidas.

«Aquí tengo la sensación de que puede pasar un poco cualquier cosa y que cualquier equipo puede quedar en la zona alta», explica.

Esa competitividad general supone, además, un estímulo para las propias futbolistas. La necesidad de mantener un buen nivel durante toda la temporada y la incertidumbre de los resultados convierten cada encuentro en una oportunidad para demostrar el potencial del equipo.

La presión inicial de llegar a un nuevo club

Aunque su adaptación ha sido muy positiva, Emma reconoce que los primeros días también estuvieron marcados por cierta presión interna.

Cuando una futbolista llega a un equipo nuevo, especialmente después de varias temporadas en otro club, es habitual que aparezcan dudas e incertidumbres. Hay que conocer a las compañeras, descubrir cómo funciona el equipo, identificar la competencia en cada posición y encontrar el lugar que se puede ocupar dentro de la plantilla.

En su caso, además, era consciente de que el Sporting había apostado por ella y de que existía una expectativa alrededor de su rendimiento.

«Al principio creo que a todos los jugadores nos pasa que cuando llegamos queremos un poco demostrar nuestro nivel y ganarnos ese puesto», reconoce.

Emma admite que durante los primeros entrenamientos sintió esa necesidad de demostrar quién era, cuánto podía aportar y por qué merecía tener protagonismo.

Sin embargo, esa presión desapareció relativamente pronto. La confianza que recibió tanto del cuerpo técnico como de sus compañeras le permitió afrontar la nueva etapa con mayor tranquilidad.

«La confianza tanto del staff como de las jugadoras la sentí muy rápido y creo que eso me ayudó a tranquilizarme y, poco a poco, estar mejor tanto en partidos como en entrenamientos».

Un proceso de adaptación que considera fundamental para poder mostrar el nivel que sabe que tiene y competir con naturalidad.

Los primeros días en Lisboa: familia, amigos e idiomas

El cambio de país también implicó una reorganización de su vida personal. Emma llegó inicialmente a Lisboa acompañada de sus padres, un día antes de comenzar los trámites propios de su incorporación.

Durante esas primeras jornadas pasó las revisiones médicas, realizó el reconocimiento correspondiente y conoció el piso en el que iba a vivir. Sin embargo, su instalación definitiva llegó unos días después, cuando ya había completado los primeros pasos en el club y se había presentado a sus nuevas compañeras.

Su incorporación al Sporting coincidió prácticamente con el comienzo de los entrenamientos, por lo que tuvo que compaginar desde el principio la adaptación deportiva con la personal.

La futbolista reconoce que marcharse a otro país nunca resulta sencillo. Aunque llevaba años viviendo lejos de su casa, esta era la primera vez que daba un paso de estas características y se marchaba a una distancia considerable.

Para gestionar emocionalmente ese cambio, encontró un apoyo fundamental en su entorno más cercano.

«Los primeros días hablé mucho con mis padres y, sobre todo, con mis amigos», explica.

Entre ellos hay algunos que conocen especialmente bien el fútbol, lo que le permitió compartir con ellos sus inquietudes, reflexionar sobre lo que estaba viviendo y hablar de las sensaciones que le generaba esta nueva experiencia.

Su facilidad para los idiomas

A esa ayuda se sumó una facilidad personal que terminó siendo determinante para su integración: los idiomas.

Emma considera que tiene facilidad para aprender lenguas y que eso le permitió comunicarse sin demasiadas dificultades con las distintas nacionalidades que conviven en el vestuario del Sporting.

Además, su relación familiar con Galicia le proporcionó una ventaja adicional a la hora de acercarse al portugués.

«El portugués se parece bastante al gallego y yo tengo familia gallega, así que también fue fácil por ese sentido», comenta.

La propia futbolista bromea con su particular acento, resultado de una mezcla de influencias andaluzas, gallegas y catalanas.

Aunque todavía no está asistiendo a clases de portugués, tiene una oportunidad estupenda para aprenderlo en su día a día: comparte vivienda con dos portuguesas.

Una convivencia que le facilita familiarizarse con el idioma y avanzar poco a poco en su aprendizaje.

Salir de la Real Sociedad después de tres temporadas

El fichaje por Sporting CP también significó cerrar una etapa importante en su trayectoria. Emma llevaba tres temporadas consecutivas en la Real Sociedad, además de una experiencia anterior vinculada al club después de su paso por el Barcelona.

Por eso, abandonar San Sebastián no fue una decisión emocionalmente sencilla.

«Tres años dan para asentarte, para hacer tu vida allí. Ya tienes todo allí, conoces todo allí», explica.

Con el paso del tiempo había construido una rutina, establecido vínculos personales y encontrado un entorno que ya sentía como propio. De ahí que el salto a Portugal tuviera también una dimensión personal importante.

Sin embargo, cuando se le pregunta si esta ha sido la salida más difícil que ha tenido que afrontar, Emma señala una experiencia anterior: su primera marcha de casa para incorporarse a la Real Sociedad con 19 años.

Aquella fue su primera gran aventura lejos de su familia. Era muy joven, nunca había vivido sola y, además, el contexto todavía estaba condicionado por las consecuencias de la pandemia de COVID-19.

«Creo que fue más complicado salir con 19 años de mi casa, a la Real, el primer año cedida», recuerda.

A pesar de las dificultades iniciales, aquella temporada terminó convirtiéndose en una experiencia extraordinaria que justificó todos los esfuerzos realizados.

Ahora, con más edad, experiencia y madurez, reconoce que el traslado a Portugal ha resultado algo más sencillo, aunque no por ello haya dejado de representar un desafío.

Una Real Sociedad histórica que funcionó desde el primer momento

Al recordar aquella primera etapa en la Real Sociedad, Emma destaca especialmente el rendimiento colectivo de un equipo que consiguió alcanzar un nivel extraordinario.

La futbolista describe aquella temporada como un proyecto en el que todas las piezas terminaron encajando. Muchas jugadoras habían llegado nuevas, pero consiguieron construir rápidamente un equipo reconocible, competitivo y con una identidad de juego muy definida.

La conexión entre las futbolistas y el trabajo de Natalia, a quien menciona como una figura importante en aquel proceso, contribuyeron a que el equipo encontrara su mejor versión.

«Ese año salió absolutamente todo. Fue encajar todas las piezas de todas las que vinimos nuevas», explica.

Los resultados acompañaron a un equipo que compitió de tú a tú con los principales referentes del fútbol español. Apenas cedió derrotas ante rivales como FC Barcelona y Real Madrid, al que incluso consiguió vencer en una ocasión.

El rendimiento colectivo permitió a la Real Sociedad alcanzar la segunda posición de la clasificación, un resultado histórico para la entidad.

Emma recuerda aquella campaña como una temporada en la que prácticamente todo funcionó y en la que el equipo consiguió superar las expectativas gracias a la unión de sus integrantes y a su buen funcionamiento futbolístico.

FC Barcelona y una etapa de aprendizaje constante

Antes de consolidarse en la Real Sociedad, Emma Ramírez también tuvo la oportunidad de formar parte del FC Barcelona, una experiencia que considera especialmente importante para su crecimiento como futbolista.

Su estancia en el conjunto azulgrana estuvo marcada por una circunstancia evidente: compartir vestuario y entrenamientos con algunas de las mejores jugadoras del mundo.

Emma reconoce que, por su juventud y por el nivel de sus compañeras, no era sencillo pensar que pudiera aportar enseñanzas a futbolistas que ya habían alcanzado la élite.

«Obviamente, las mejores del mundo tienen poco que aprender de mí, encima era bastante pequeña», comenta.

Tampoco tuvo todos los minutos que le habría gustado disfrutar durante aquella etapa. Sin embargo, lejos de quedarse únicamente con esa circunstancia, destaca que fue probablemente el periodo en el que más aprendió sobre el juego y sobre las exigencias del fútbol de máximo nivel.

El aprendizaje iba mucho más allá de los aspectos estrictamente técnicos o tácticos. También tenía que ver con la forma de competir, la intensidad de los entrenamientos, el esfuerzo diario y la mentalidad necesaria para formar parte de un equipo de esas características.

«A pesar de jugar menos de lo que me hubiera gustado, creo que ese año fue el año que más aprendí, Hablo a nivel de juego, de manera de competir en el entrenamiento, de esfuerzo, de todo…».

¿Cuál es el secreto del dominio del Barcelona?

Su experiencia en el club azulgrana también le permite ofrecer una perspectiva desde dentro sobre las razones que explican su hegemonía.

Emma reconoce que no sabría identificar con exactitud el momento en el que el equipo dio el salto definitivo hacia la élite, aunque considera que la primera Champions League conquistada por el club pudo representar un punto de inflexión.

A partir de entonces, el Barcelona consolidó un proyecto ganador, caracterizado por su regularidad, su capacidad para incorporar talento y una exigencia competitiva que se mantiene temporada tras temporada.

Para Emma, sin embargo, la clave principal está en la mentalidad con la que el equipo afronta cada entrenamiento.

«Yo creo que la clave del Barça es que entrenan cada día como si fuera el último de sus vidas», explica.

La intensidad de las sesiones, la velocidad en la circulación del balón y la ambición permanente de todas las futbolistas son algunos de los aspectos que más le impresionaron durante su estancia en el club.

En aquel vestuario nadie parecía conformarse con lo conseguido. Siempre existía la necesidad de mejorar, de elevar el nivel y de exigir un poco más a las compañeras y a una misma.

«Es una pasada la intensidad que hay, la velocidad a la que juega el balón, siempre todo el mundo quiere más, nadie se conforma con nada».

Emma considera que esa cultura de trabajo es la que permite al Barcelona mantenerse durante tantos años en lo más alto. Aunque reconoce que perder partidos forma parte de la naturaleza del fútbol, entiende que la constancia es el elemento diferencial de un equipo que ha conseguido convertir la excelencia en una rutina.

La ambición de Sporting CP: competir por los títulos

Tras conocer de primera mano la exigencia de uno de los grandes referentes del fútbol femenino europeo, Emma afronta ahora el reto de contribuir al crecimiento competitivo de Sporting CP.

La futbolista reconoce que el club lisboeta lleva varias temporadas sin conseguir los objetivos que realmente persigue, pero considera que la plantilla actual tiene argumentos para aspirar a lo máximo.

Destaca especialmente la competitividad que existe dentro del vestuario y la amplitud de una plantilla que permite mantener un nivel elevado en los entrenamientos.

Para Emma, contar con muchas jugadoras de calidad no solo supone disponer de más alternativas durante la temporada, sino también generar una competencia interna que obliga a todas a ofrecer su mejor versión.

«Tenemos una plantilla muy larga y eso siempre ayuda también a querer dar más y más para ganarte el puesto y no bajar de ese nivel», explica.

Por eso, la ambición del Sporting sigue siendo la misma cada temporada: competir por todos los títulos posibles y recuperar el protagonismo que históricamente exige una entidad de sus dimensiones.

La futbolista percibe que el equipo tiene ilusión, recursos y una mentalidad competitiva para intentar dar ese paso adelante, en una temporada en la que el objetivo pasa por discutir la hegemonía del Benfica y luchar por todos los campeonatos.

Cuando me pases la siguiente parte, continuaré desde este punto, manteniendo el mismo tono periodístico y la continuidad del artículo para Fútbol portugués desde España.

La ambición de ganar exige también saber gestionar las derrotas

La aspiración de Sporting CP es competir por todos los títulos posibles. Una ambición que, como explica Emma, debe ir acompañada de una mentalidad adecuada para gestionar tanto los éxitos como los momentos complicados que aparecen durante una temporada.

La futbolista considera que tener objetivos tan elevados exige, sobre todo, mucha fortaleza mental. Cuando un equipo está acostumbrado a luchar por ganar, las derrotas pueden generar frustración y convertirse en situaciones difíciles de gestionar si no se interpretan correctamente.

«Cuando aspiras a un objetivo muy grande y quieres ganar diariamente, cuando hay un revés son situaciones que hay que saber gestionar», señala.

Para Emma Ramírez, la clave está en mantener la perspectiva y no convertir cada resultado en algo definitivo. Ni una victoria debe interpretarse como si se hubiera ganado la Champions League ni una derrota puede suponer el fin del mundo.

«Hay que ser conscientes de que siguen siendo tres puntos, independientemente del rival que sea», explica.

Su filosofía pasa por centrarse en el trabajo cotidiano, mantener la competitividad en cada entrenamiento y entender que la regularidad es la que permite construir un equipo capaz de aspirar a todos los objetivos.

Una mentalidad que considera especialmente importante en un Sporting que quiere recuperar su protagonismo en el fútbol portugués y discutir la hegemonía del Benfica.

El apoyo de la afición de Sporting CP, un impulso para el equipo

Otro de los aspectos que Emma está disfrutando durante sus primeros meses en Portugal es el ambiente que rodea a Sporting CP. También el respaldo que recibe de sus aficionados.

La futbolista destaca la presencia de seguidores en los encuentros y la importancia que tiene sentir ese apoyo desde las gradas. Una circunstancia que no se limita exclusivamente al fútbol. También forma parte de la cultura deportiva de una entidad que cuenta con diferentes modalidades.

Emma reconoce que le gusta seguir otras disciplinas, especialmente el balonmano y el fútbol sala, y que le ha llamado la atención comprobar cómo también en esos deportes los pabellones presentan una gran afluencia de público.

«Es una cosa que se agradece, que en Lisboa, viendo dos equipos así como potentes, haya mucha gente del Sporting», comenta.

Para ella, ese acompañamiento genera una conexión especial entre el club y sus aficionados. Sentir el calor de la grada, especialmente en partidos de máxima exigencia, supone un estímulo añadido para las futbolistas y refuerza el sentimiento de pertenencia a una entidad con una importante dimensión deportiva y social.

El momento en el que Emma descubrió que podía consolidarse en la élite

La jugadora catalana también reflexiona sobre su evolución profesional y sobre cuándo comenzó a ser realmente consciente de que podía convertirse en una futbolista consolidada en Primera División.

Curiosamente, reconoce que durante sus primeros años no se planteaba esa posibilidad con demasiada claridad. Ni siquiera cuando formaba parte del Barça B pensaba que su carrera pudiera desarrollarse durante tantos años en la máxima categoría.

El punto de inflexión llegó después de su primera temporada completa en la Real Sociedad.

Aquella campaña le permitió comprobar que tenía capacidad para competir al máximo nivel. También disfrutó de continuidad y responder a las exigencias de una competición tan complicada como la Primera División.

Había disputado muchos minutos, había sido titular en la mayoría de los encuentros y, además, su rendimiento había sido suficientemente bueno como para que el Barcelona quisiera recuperarla.

«Fue un año de asimilar un poco que sí, que valía para estar en Primera, que se me había dado esa oportunidad y que ese año lo había hecho muy bien», recuerda.

Fue entonces cuando empezó a comprender que no se trataba simplemente de una oportunidad puntual, sino de una realidad que podía prolongarse en el tiempo.

«Me di cuenta de que realmente podía y quería estar ahí durante muchísimos años», afirma.

Una toma de conciencia importante para una futbolista que, con apenas 20 o 21 años, comenzaba a encontrar su sitio en el fútbol profesional y a construir una trayectoria en la élite.

Los recuerdos más especiales: la Real Sociedad, los títulos con el Barcelona y la Champions

Cuando Emma Ramírez mira hacia atrás y repasa los momentos más bonitos de su carrera, hay varias experiencias que aparecen inmediatamente en su memoria.

Dentro del fútbol profesional, sitúa su primera temporada en la Real Sociedad entre los mejores años que ha vivido como futbolista. Aquella campaña, que recuerda por el rendimiento colectivo y por la conexión que se generó dentro del vestuario, marcó profundamente su trayectoria.

También guarda un recuerdo muy especial de su etapa en el Barcelona, donde tuvo la oportunidad de formar parte de un equipo que conquistó tres títulos: la Champions League, la Liga y la Supercopa.

Un triplete que le permitió vivir experiencias difíciles de olvidar, aunque hay una imagen que destaca especialmente por encima de las demás: la celebración por las calles de Barcelona.

Emma recuerda con emoción la rúa que el equipo realizó al finalizar la temporada, con las futbolistas subidas al autobús y los trofeos conquistados durante el curso.

«Creo que es una de las cosas más impresionantes que he vivido», reconoce.

A esos recuerdos añade también la clasificación para la Champions League conseguida con la Real Sociedad durante su última temporada en el conjunto donostiarra. Un logro que valora especialmente por el grupo humano que se había formado dentro del equipo.

Más allá de los títulos y los resultados, sus palabras reflejan la importancia que concede a las experiencias compartidas y a los vínculos construidos con sus compañeras.

La Selección Española, el gran objetivo pendiente

Entre las aspiraciones que todavía tiene por cumplir, Emma Ramírez identifica una por encima de las demás: debutar en una convocatoria de la Selección Española.

La futbolista no esconde que representar a España es uno de sus grandes sueños y que se trata de una meta que mantiene muy presente en su carrera.

«Es el objetivo y la ambición más grande que tengo y a la que aspiro a llegar algún día», confiesa.

Después de haber pasado por clubes de primer nivel como el Barcelona, la Real Sociedad y ahora Sporting CP, Emma continúa trabajando para seguir creciendo y acercarse a esa oportunidad.

Su trayectoria le ha permitido acumular experiencias en diferentes contextos competitivos, disputar encuentros europeos, conquistar títulos y consolidarse como una futbolista con capacidad para competir en la máxima categoría.

Ahora, desde Lisboa, afronta una nueva etapa con la intención de seguir demostrando su nivel y mantener viva esa ambición de alcanzar algún día la Selección Española.

Aprender a disfrutar de la presión y vivir el fútbol día a día

La última reflexión de Emma Ramírez llega a través de un ejercicio de memoria: qué le diría a aquella niña que comenzaba a jugar al fútbol si tuviera la oportunidad de encontrarse con ella.

Su primera respuesta es significativa. A pesar de reconocer que ha atravesado momentos mejores y peores, asegura que no cambiaría nada de la carrera que ha construido hasta ahora.

Sin embargo, sí identifica una etapa en la que quizá habría necesitado gestionar de otra manera las expectativas y la presión.

Se refiere a su segunda temporada en la Real Sociedad, cuando abandonó el Barcelona definitivamente para incorporarse al conjunto donostiarra como jugadora en propiedad.

Llegaba después de un periodo en el que no había disfrutado de demasiados minutos y se encontró con una responsabilidad añadida: ya era una futbolista conocida y existían determinadas expectativas sobre lo que podía aportar.

«Venía de no jugar, me puso una presión porque ya me conocían, esperaban algo de mí que quizá en ese momento no tenía por falta de continuidad», recuerda.

Aunque todavía era muy joven, con apenas 20 o 21 años, aquella experiencia le permitió comprender que la presión forma parte del deporte profesional y que no siempre debe interpretarse como algo negativo.

De hecho, considera que durante su última temporada ha aprendido especialmente a gestionar esas situaciones y que actualmente se siente una persona mentalmente fuerte.

Su consejo a aquella Emma más joven sería precisamente ese. Aprender a disfrutar de la presión, utilizarla como un estímulo para mejorar y evitar que se convierta en un obstáculo.

«La presión también se disfruta, por decirlo de alguna manera. Hay que aprender a disfrutar esa presión y que, en vez de echarte para abajo, te sirva para mejorar cada día», explica.

La intensidad del trabajo como clave para Emma Ramírez

También insiste en la importancia de afrontar cada partido con la máxima intensidad, sin anticipar lo que pueda suceder después. Hay que competir como si cada encuentro fuera el último y aceptar posteriormente el resultado, recordando que cada victoria o derrota representa únicamente tres puntos.

Pero su reflexión final va más allá de los resultados deportivos. Emma reivindica la necesidad de disfrutar del camino, de cada entrenamiento, de cada partido y de cada experiencia que ofrece el fútbol.

«Hay que vivir cada día como si fuera el último y disfrutar del fútbol hasta lo que dure, que nunca se sabe hasta cuándo durará».

Una filosofía que resume bien el momento en el que se encuentra: una futbolista que ha crecido a través de diferentes experiencias, que ha aprendido de los momentos complicados y que ahora afronta en Portugal un nuevo desafío con ilusión, ambición y ganas de seguir disfrutando de su profesión.

Desde Lisboa, Emma Ramírez quiere seguir creciendo con el Sporting CP, competir por los títulos y mantener vivo el sueño de vestir algún día la camiseta de la Selección Española.

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