Ubay Luzardo: «Ser capitán de SC Farense fue un orgullo; siempre consideré a Faro mi casa»

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Ubay Luzardo: una vida de fútbol entre Portugal, Inglaterra, China y Australia

El defensa español Ubay Luzardo repasa su trayectoria internacional, recuerda con especial cariño sus años en SC Farense, donde llegó a ejercer de capitán, y reflexiona sobre las experiencias que marcaron su carrera.

Desde su llegada al fútbol portugués hasta su retirada, pasando por Inglaterra, China, Australia y el Recreativo de Huelva, Luzardo comparte recuerdos, aprendizajes y una manera de entender el fútbol basada en la exigencia, el compromiso y la profesionalidad.

Portugal, una de las tres mejores etapas de su carrera

La trayectoria de Ubay Luzardo está marcada por su capacidad para adaptarse a diferentes países, culturas y formas de entender el fútbol. Sin embargo, entre todos los destinos que conoció como profesional, Portugal ocupa un lugar especialmente importante.

«En Portugal estuve muy bien, tanto a nivel personal como futbolístico. Lo metería en el top 3 de mi carrera».

Su vinculación con el fútbol portugués comenzó cuando su representante le comunicó la posibilidad de incorporarse al SC Farense, un club histórico que entonces competía en la segunda categoría del fútbol nacional.

La oportunidad no llegó directamente mediante un contrato, sino a través de un periodo de prueba en el que el defensa español debía demostrar sus cualidades.

¿Cómo surgió la posibilidad de llegar al Farense y qué recuerda de aquella prueba?

«El representante que tenía en ese momento me comentó que había una opción de un equipo de Segunda Liga en Portugal, un equipo histórico como era el Farense. Estuve una semana, semana y media probando con ellos, como máximo dos. Al final les gustó mi forma de jugar, mi forma de ser y terminé firmando el contrato».

Aunque conocía algunas referencias del club, reconoce que inicialmente no tenía un conocimiento profundo de su dimensión histórica ni del significado que tenía para la ciudad de Faro.

«La verdad es que estaba un poco desubicado respecto a lo que era el club. Sí que me habían comentado, tanto mi representante como por la información que había buscado antes de ir, que era un club muy histórico de Portugal. Llegué con muchas ganas y con la ilusión de poder quedarme allí».

Aquella oportunidad terminaría convirtiéndose en una de las experiencias más significativas de su carrera.

La capitanía de SC Farense: el orgullo de representar a una ciudad

SC Farense atravesaba una etapa de reconstrucción deportiva, recuperando su presencia en el fútbol profesional después de años complicados. En ese contexto, Ubay Luzardo consiguió consolidarse como una figura importante dentro del vestuario y ganarse el reconocimiento de sus compañeros y aficionados.

Su compromiso lo llevó a convertirse en capitán, una responsabilidad especialmente significativa por tratarse de un futbolista extranjero en un club con una identidad local tan arraigada.

A lo largo de su historia, el Farense había contado con numerosos futbolistas españoles, especialmente durante la década de los cincuenta. Sin embargo, en épocas posteriores, pocos habían alcanzado el reconocimiento de portar el brazalete. Entre ellos sobresalen Paco Fortes y el propio Ubay Luzardo.

¿Qué significó para usted ser capitán de un club con tanta historia?

«Para mí, ser capitán de un equipo tan histórico es un orgullo, y más representar a una ciudad como Faro y a sus aficionados».

Luzardo destaca especialmente el carácter de la afición farense, a la que recuerda por su pasión, cercanía y fidelidad.

«Los aficionados de Farense son muy fanáticos, lo viven mucho. Incluso los primeros días, cuando llegué y todavía no me conocían demasiado, eran muy agradecidos. Se portaban muy bien conmigo, me preguntaban y se interesaban. Para mí ha sido sinceramente un orgullo representar al Farense como capitán».

Más allá de los resultados deportivos, aquella etapa le permitió establecer una relación emocional con el club y su entorno que ha perdurado con el paso de los años.

El paso por Olhanense y las diferencias entre dos clubes del Algarve

Después de su primera etapa en Faro, Luzardo continuó su trayectoria en SC Olhanense, otro club histórico del Algarve que venía de competir en la máxima categoría del fútbol portugués.

Su salida del Farense generó cierta incomprensión entre los aficionados, que no entendían por qué un futbolista tan identificado con la entidad no había alcanzado un acuerdo para continuar.

¿Cómo fue su salida de Farense y la llegada a Olhanense?

«Al principio, los aficionados no entendían por qué no continuaba o por qué no llegábamos a un acuerdo para seguir en Farense. Olhanense estaba muy interesado en mí y venía de descender de Primera Liga».

Aunque ambos clubes compartían una tradición futbolística importante, Luzardo percibió diferencias notables entre sus respectivas estructuras y su dimensión social.

«Yo creo que no tiene nada que ver lo que es el club y la afición de Farense con Olhanense. Sinceramente, creo que Farense está dos o tres escalones por encima. Eso se nota en el día a día, cuando se habla del club y también en cómo te perciben en Portugal cuando perteneces a uno o a otro. Se notaba la diferencia de estatus».

El defensa también reflexiona sobre los problemas institucionales que observó durante su estancia en Olhanense y que, desde su perspectiva, podían anticipar dificultades futuras.

Olhanense venía de jugar en Primera Liga y, con el paso de los años, terminó descendiendo hasta categorías regionales. ¿Era una situación que se podía prever desde dentro?

«Por la dinámica que traía el club y, sobre todo, por lo que yo pude ver estando dentro, la organización y el organigrama no eran los adecuados. Olhanense también es un club histórico, pero viendo la estructura que tenía, se podía pensar que aquello no iba a llegar a buen puerto».

Para Ubay Luzardo, el problema principal residía en la ausencia de una base organizativa sólida.

«Para que un club funcione necesitas una estructura, necesitas tener una base. Yo creo que en aquel momento no la tenían».

Su análisis pone de manifiesto la importancia que concede a la estabilidad institucional, más allá del rendimiento inmediato sobre el terreno de juego.

El regreso a Farense: volver a la que consideraba su casa

La relación de Ubay Luzardo con Farense no terminó con su primera salida. Después de su experiencia en el Olhanense, el futbolista español tuvo la oportunidad de regresar a Faro.

La posibilidad de volver a vestir aquella camiseta resultaba especialmente atractiva para un jugador que había encontrado en el club un ambiente deportivo y personal muy favorable.

¿Cómo se produjo el regreso al Farense?

«Cuando ambas partes quieren, es muy fácil regresar a la que consideré mi casa. Yo estuve muy a gusto allí, estuve súper encantado».

El defensa reconoce que su primera salida estuvo relacionada con algunas discrepancias con la presidencia, aunque esas diferencias no impidieron que posteriormente se alcanzara un nuevo entendimiento.

«Es verdad que tuvimos algún desacuerdo con el presidente en determinados aspectos, pero creo que durante mi primer año allí vieron el valor que tenía y mi capacidad para rendir tanto en el campo como dentro del vestuario».

Considera que su elección como capitán respondió precisamente a ese reconocimiento de su aportación colectiva.

«Por eso me eligieron capitán. Creo que vieron la clase de persona y de futbolista que era, lo que podía aportar al club, y al final llegamos nuevamente a un acuerdo».

El regreso supuso recuperar un entorno en el que se había sentido valorado y con el que mantenía una identificación especial.

Una huella que permanece entre los aficionados y antiguos compañeros

Uno de los aspectos más llamativos del paso de Ubay Luzardo por Farense es el recuerdo que dejó entre quienes compartieron aquella etapa con él.

Con el paso de los años, algunos de sus antiguos compañeros continuaron vinculados al club desde otras funciones, incluidos puestos dentro de los cuerpos técnicos. Su nombre seguía apareciendo en conversaciones relacionadas con futbolistas españoles que habían defendido la camiseta farense.

A pesar de que han pasado muchos años, todavía hay personas vinculadas a Farense que te recuerdan perfectamente. ¿Qué significa para ti haber dejado esa huella?

«Agradezco mucho que se acuerden de mí, aunque solamente hayan sido dos años. Como siempre he dicho, en todos los clubes en los que he estado he intentado dar lo máximo».

Ubay Luzardo considera que el bienestar personal es un factor determinante en el rendimiento de cualquier futbolista.

«Cuando un jugador está bien y es feliz, sobre todo como yo estuve en el Farense, eso se nota todavía más».

Aunque no consiguió el objetivo de ascender a la Primeira Liga, entiende que el compromiso mostrado durante aquellas temporadas fue uno de los motivos por los que continúa siendo recordado.

«A pesar de las circunstancias, de que no pudimos dar ese salto para subir a Primera Liga, lo dimos todo. Creo que la gente tiene que quedarse con eso. Por mi parte, di todo lo que podía. Me hubiese gustado dar más, pero las circunstancias suceden como suceden».

Y resume sus sentimientos hacia el club con una afirmación rotunda:

«Estoy muy contento y muy orgulloso de haber representado a SC Farense».

Una carrera internacional construida a través de oportunidades

La experiencia portuguesa fue solamente una parte de una trayectoria que llevó a Ubay Luzardo a competir en diferentes continentes.

Su carrera internacional no respondió necesariamente a una planificación previa, sino a oportunidades que fueron apareciendo gracias a sus actuaciones, a los contactos profesionales y al seguimiento de distintos entrenadores.

¿Cómo fueron surgiendo las oportunidades de jugar en países tan diferentes?

«Creo que mi primera salida fue a China. Surgió por parte de un entrenador que ya me conocía de mi etapa en Barcelona, que me había visto bastante cuando jugaba allí».

El seguimiento de sus actuaciones fue abriéndole nuevas posibilidades.

«Han ido surgiendo circunstancias. He estado en un club, me han visto, me han seguido y me han llamado al año siguiente. Creo que ha sido una combinación de circunstancias y también de los datos de rendimiento que iba teniendo».

En ese sentido, destaca que sus características como defensa central encajaban con las necesidades de determinados equipos.

«Se daban cuenta de que mi perfil de central era el que estaban buscando en ese momento y me llamaban para contratarme».

Esta capacidad para responder a diferentes exigencias tácticas y competitivas se convirtió en una constante a lo largo de su carrera.

Inglaterra y una manera diferente de entender la contundencia defensiva

Entre los países que conoció, Inglaterra le permitió descubrir una cultura futbolística especialmente favorable a algunas de sus principales virtudes.

Ubay Luzardo se define como un defensa al que le gusta participar en la salida de balón, pero que también disfruta del contacto físico y de los duelos individuales.

¿Cómo fue la adaptación al fútbol inglés?

«Me encantó. Soy un jugador al que le gusta sacar la pelota jugada, pero también, hablando claro, pegar algún palo que otro. En Inglaterra eso se ve como algo normal».

Lo que más le sorprendió durante sus primeros entrenamientos fue la naturalidad con la que sus compañeros asumían la intensidad del juego.

«Recuerdo que en los primeros entrenamientos me decían: «No, no, dale fuerte, dale fuerte, que no pasa nada». Y si me dicen que dé fuerte, yo encantado».

El futbolista aprendió rápidamente que la contundencia era una cualidad valorada siempre que se ejerciera dentro de los códigos del fútbol inglés.

«Me adapté bastante bien a esa manera de dar fuerte, pero de buena manera».

También descubrió una actitud diferente hacia las decisiones arbitrales.

«Recuerdo perfectamente que durante los primeros meses algunos compañeros me reprochaban que protestara al árbitro cuando consideraba que me habían hecho una falta. Me miraban con mala cara».

Aquella reacción le hizo comprender que debía modificar determinados hábitos adquiridos en otros campeonatos.

«Si un compañero me dice que no proteste, tengo que adaptarme a lo que ellos están acostumbrados. Pensaba: aquí tengo que ser todavía más contundente, porque se ve de buena manera. Y yo, encantadísimo».

Su experiencia refleja cómo las diferencias culturales dentro del fútbol afectan no solamente a los sistemas de juego, sino también al comportamiento de los propios futbolistas.

Vivir lejos de casa: Australia, Chile y la adaptación a otras culturas

Jugar en diferentes continentes implica afrontar desafíos que van mucho más allá de los entrenamientos y los partidos.

Ubay Luzardo comenzó a viajar al extranjero siendo muy joven, alrededor de los 22 o 23 años, y tuvo que acostumbrarse a vivir durante largos periodos lejos de su entorno habitual.

¿Cómo es la vida de un futbolista cuando tiene que pasar tantos meses lejos de casa, en destinos como Australia o China?

«Me fui bastante joven, con 22 o 23 años, más o menos. Nuestra rutina normalmente consistía en entrenar por la mañana durante una hora y media o dos horas. Algunos días, sobre todo los miércoles, teníamos entrenamiento por la mañana y por la tarde».

Fuera de las obligaciones deportivas, intentaba llevar una vida lo más normal posible y aprovechar la oportunidad para conocer los lugares en los que residía.

«Después hacíamos vida normal: visitar la ciudad, estar con la familia cuando venía, con tu pareja, conocer sitios, probar la comida típica, pasar tiempo con los compañeros y adaptarte a las costumbres de allí».

Para el defensa, esa integración en el entorno era fundamental para sobrellevar las distancias y la duración de las temporadas.

«Al final vas pasando los días y cada vez se te hacen más llevaderos los meses».

La soledad de las primeras semanas

Uno de los momentos más difíciles era el inicio de cada nueva aventura, especialmente durante la pretemporada.

«Los primeros meses, durante la pretemporada, normalmente iba solo. Los clubes solían tenerte preparado un apartamento o un piso, pero cada uno tiene sus gustos y, si no te adaptabas o no te gustaba, buscabas otro».

Durante ese periodo inicial debía organizar su nueva vida mientras comenzaba a integrarse en el equipo.

«En ese tramo de la pretemporada vivía solo, hasta que después venían mi familia, mi pareja de entonces o algunos amigos que me visitaban».

El apoyo de su entorno personal y las relaciones con sus compañeros resultaban importantes para sentirse cómodo en destinos culturalmente muy diferentes.

Recreativo de Huelva, una experiencia inolvidable pese a las dificultades económicas

Después de competir en diferentes países y disputar competiciones internacionales, Luzardo también tuvo la oportunidad de vestir la camiseta del Recreativo de Huelva.

Su paso por el Decano estuvo condicionado por problemas económicos, pero el futbolista guarda un recuerdo especialmente positivo de aquella experiencia.

¿Qué recuerdos tiene de su etapa en el Recreativo de Huelva?

«Fue un año complicado por el tema económico, pero creo que fue una de las etapas que más disfruté a nivel futbolístico, junto con la de Faro».

Uno de los aspectos que más le impresionaron fue la dimensión social del club onubense y el respaldo de su afición.

«La masa social que tiene el Recre es increíble. A día de hoy sigo tanto al Recreativo como al Farense y me quedo alucinado con toda la gente que va a cada partido en casa».

Luzardo destaca la capacidad de convocatoria de una entidad que continúa movilizando a miles de aficionados incluso lejos de las categorías más altas.

«Estamos hablando de 9.000, 10.000 u 11.000 personas en un equipo que está en Primera Federación».

Del fútbol internacional a las categorías inferiores españolas

El cambio de escenario competitivo fue significativo para un futbolista acostumbrado a experiencias internacionales.

«Es un contraste bastante complicado porque pasas de jugar competiciones asiáticas a una liga de categoría inferior. Pero el nivel era muy alto».

A pesar de ese cambio, encontró en Huelva un ambiente de fútbol profesional muy exigente.

«La masa social que nos acompañaba, tanto en casa como fuera, se notaba mucho. Al final tienes que adaptarte a donde estás y a lo que estás viviendo en el presente».

El recuerdo de su etapa recreativista, al igual que sucede con Faro, demuestra que para Luzardo la importancia de una experiencia futbolística no depende exclusivamente de la categoría o del país en el que se compite.

La retirada y el desgaste mental de los últimos años

Después de una vida dedicada al fútbol, Ubay Luzardo tomó la decisión de poner fin a su carrera como jugador.

No fue un paso sencillo para alguien que había comenzado a jugar con apenas ocho años y que había convertido el deporte en una parte esencial de su identidad.

¿Le costó tomar la decisión de retirarte?

«Un poquito sí. Llevo desde los ocho años jugando a la pelota y, quieras o no, siempre lo llevas dentro».

El defensa reconoce que todavía se encontraba en condiciones físicas de continuar compitiendo.

«La vida pasa, los años pasan y el cuerpo también te va poniendo ciertas limitaciones. Yo me veía bien, sinceramente me veía bien para continuar uno o dos años más, pero al final decidí retirarme».

Actualmente asegura sentirse satisfecho con la decisión y con su nueva etapa personal.

«Ahora estoy bien, estoy bien como estoy».

Cuando la exigencia profesional se convierte en desgaste

Más allá de las cuestiones físicas, Luzardo señala un factor que terminó siendo determinante: la diferencia entre su propia exigencia competitiva y la mentalidad que encontraba en determinados contextos de categorías inferiores.

«Cuando vas bajando de categoría, vas viendo que el nivel de exigencia que tú mismo te impones es mucho mayor de lo que están acostumbrados algunos compañeros».

Aclara que no se trata de cuestionar el compromiso de otros futbolistas, sino de reconocer que no todos afrontan el deporte desde la misma experiencia profesional.

«No es por poner pegas a los compañeros, pero ellos no estaban acostumbrados al nivel que yo había tenido anteriormente».

Esa diferencia acabó generándole un desgaste considerable.

«Al final te desgastas mentalmente porque tú tienes una exigencia máxima, que siempre he tenido, y hay compañeros que se lo toman como un hobby».

El futbolista admite que esa situación terminó afectándole más de lo que esperaba.

«Mentalmente, a mí me consumió, sinceramente».

Su reflexión permite comprender una de las dificultades menos visibles de los últimos años de carrera: mantener la motivación cuando el entorno competitivo ya no responde a los estándares de exigencia a los que un jugador ha estado acostumbrado durante gran parte de su trayectoria.

Bernardo Silva, el Benfica B y los grandes rivales de su carrera

A lo largo de sus años como profesional, Ubay Luzardo tuvo la oportunidad de enfrentarse a futbolistas que posteriormente alcanzarían una enorme dimensión internacional.

Uno de los recuerdos vinculados a su etapa en el Farense es un encuentro contra el Benfica B, en el que jugaba un joven Bernardo Silva que comenzaba a destacar por su talento.

En aquella ocasión, el defensa español tuvo que medirse a un futbolista que ya despertaba una enorme expectación por sus cualidades técnicas y su capacidad para desequilibrar.

Sin embargo, al recordar los rivales que más ilusión le hizo tener enfrente, Luzardo se remonta a una experiencia vivida durante su estancia en China.

¿Qué rival recuerdas especialmente, bien por su dificultad o por la ilusión que le hizo enfrentarte a él?

«Creo que lo que más ilusión me hizo fue enfrentarme al Chelsea. Cuando estaba en China jugamos un torneo allí y era el Chelsea que había sido campeón de la Champions League, con Drogba, Torres…».

El encuentro le permitió medirse a uno de los grandes equipos del fútbol europeo, que contaba con futbolistas de primer nivel internacional.

Entre ellos estaba Fernando Torres, con quien Luzardo mantenía una relación que se remontaba a sus años de formación.

«Torres es un buen amigo mío. Coincidí con él cuando jugamos el Campeonato de España aquí en España».

Aquella experiencia frente al conjunto londinense permanece entre los recuerdos más especiales de su trayectoria internacional.

El Chelsea de Drogba y Fernando Torres: un recuerdo inolvidable

El enfrentamiento contra el Chelsea durante su etapa en China ocupa un lugar privilegiado entre los recuerdos de Ubay Luzardo. No se trataba únicamente de medirse a un gran equipo europeo, sino de comprobar sobre el terreno de juego las diferencias entre futbolistas que competían habitualmente por los grandes títulos internacionales y aquellos que desarrollaban su carrera en otros campeonatos.

¿Qué significó para ti enfrentarte a un equipo como el Chelsea?

«Fue uno de los equipos que más ilusión me hizo enfrentarme. También por ver la diferencia de nivel que había entre nosotros y ellos. Eran jugadores que estaban todos los años luchando por títulos europeos y la verdad es que me hizo muchísima ilusión».

El Chelsea contaba entonces con figuras de la dimensión de Didier Drogba y Fernando Torres, este último un futbolista al que Luzardo conocía personalmente desde sus años de formación, cuando ambos coincidieron en un Campeonato de España.

Más allá del resultado, aquel partido representó una oportunidad excepcional para medir sus capacidades ante algunos de los futbolistas más reconocidos del panorama internacional.

¿Recuerda aquel enfrentamiento contra Bernardo Silva en el Benfica B?

«Sí, sí, lo recuerdo perfectamente. Me acuerdo también del delantero, aunque ahora no recuerdo su nombre. Jorge Paixão nos comentó que teníamos que tener mucho cuidado porque era un delantero con mucha movilidad, que podía sacarnos de nuestra zona y generar espacios a nuestra espalda».

El planteamiento del Benfica B exigía especial atención a los movimientos de sus atacantes y a la capacidad de Bernardo Silva para aprovechar los espacios que se generaban entre líneas.

«Nos avisaron de que Bernardo podía meter el pase, filtrar el balón por dentro, así que teníamos que estar muy atentos».

La consigna era evitar que los movimientos del delantero arrastraran a los centrales fuera de su posición y facilitaran las incorporaciones de otros jugadores.

«Nosotros teníamos muy mentalizado que eso no podía suceder, porque si pasaba, el partido se iba a decantar a favor de ellos. Además, el Benfica B venía en un momento de forma bastante bueno».

Aquel encuentro refleja la importancia del trabajo táctico y de la concentración defensiva en una categoría en la que convivían futbolistas experimentados con jóvenes talentos que aspiraban a alcanzar la primera plantilla de los grandes clubes portugueses.

El São Luís, un estadio que imponía respeto a los rivales

Si hay un escenario que Ubay Luzardo asocia especialmente con sus mejores recuerdos en Portugal, ese es el Estádio de São Luís, la histórica casa SC Farense.

Durante su etapa en Faro, el conjunto algarvío consiguió convertir su estadio en un campo especialmente complicado para los rivales. La cercanía de la afición, la intensidad del ambiente y el buen rendimiento del equipo como local fueron factores determinantes.

¿Hasta qué punto influía el ambiente de São Luís en los partidos?

«Gracias a Dios, los aficionados del Farense nos apoyaban muchísimo. Tenía compañeros que, cuando les tocaba ir a jugar a Faro, me comentaban que nuestro campo era súper complicado».

El defensa recuerda que aquella percepción no era exclusiva de los equipos de su misma categoría. También los conjuntos de Primera División reconocían las dificultades de jugar en el histórico estadio.

Uno de los ejemplos que conserva en la memoria es un enfrentamiento de Copa contra el SC Braga.

«Me acuerdo de un partido de Copa contra el Sporting de Braga, que estaba en Primera División. Ellos mismos lo comentaban mientras jugaban».

Las condiciones meteorológicas y el estado del terreno de juego añadieron dificultades a aquel encuentro.

«Creo que había llovido y el campo no estaba en muy buenas condiciones. Ellos comentaban que el São Luís apretaba mucho».

A esas circunstancias se sumaba el momento deportivo que atravesaba el Farense, que había conseguido hacerse especialmente fuerte delante de su afición.

«Nosotros veníamos de una racha bastante buena y éramos un equipo muy complicado, sobre todo en casa».

Para Luzardo, São Luís no era simplemente el escenario donde disputaba sus encuentros como local. Era un espacio en el que se manifestaba la identidad del Farense y la estrecha relación entre el equipo y su afición.

Los derbis contra el Portimonense y los partidos que permanecen en la memoria

A la hora de seleccionar los mejores recuerdos deportivos de su etapa portuguesa, Luzardo reconoce que resulta difícil quedarse con un único encuentro.

Aunque vivió experiencias importantes lejos de Faro, son los partidos disputados en el São Luís los que ocupan un lugar más destacado en su memoria.

¿Qué partidos recuerda con especial cariño de tu etapa en Farense?

«Yo creo que al final te quedas con todo, pero sí que es verdad que recuerdo sobre todo los partidos de casa».

Entre los encuentros que menciona aparece también una visita al FC Porto B, que le dejó sensaciones especialmente positivas.

«Me acuerdo bastante bien del partido contra el Porto B allí, en Oporto. Fue un partido que disfruté mucho».

Sin embargo, vuelve a destacar el ambiente que se vivía en Faro, especialmente en los enfrentamientos de rivalidad regional.

«Sobre todo recuerdo los partidos de casa en el São Luís y los derbis contra el Portimonense. Son recuerdos bastante bonitos».

Los enfrentamientos entre el Farense y el Portimonense, dos clubes representativos del Algarve, tenían una dimensión especial por la rivalidad deportiva y la implicación de sus respectivas aficiones.

Para el defensa español, aquellos partidos condensaban buena parte de lo que significaba jugar en Portugal: estadios con personalidad, aficiones apasionadas y encuentros en los que el componente emocional adquiría una importancia considerable.

Una carrera sin arrepentimientos: decidir según lo que sentía

Después de repasar sus experiencias en diferentes países, los clubes que representó y los momentos más significativos de su trayectoria, Ubay Luzardo reflexiona sobre las decisiones que fue tomando a lo largo de su carrera.

Como sucede con muchos futbolistas que han pasado por diferentes competiciones, el paso del tiempo permite analizar determinadas situaciones desde una perspectiva distinta. Sin embargo, Luzardo no considera que tenga motivos para arrepentirse de las elecciones realizadas.

Mirando atrás, ¿cambiaría alguna de las decisiones que tomaste durante tu carrera?

«Yo creo que lo que hice en su momento era lo que tocaba hacer. Es verdad que, con el paso del tiempo, te pones a pensar que quizás podrías haber hecho las cosas de otra manera».

El defensa entiende que resulta sencillo cuestionar una decisión cuando se conocen sus consecuencias, pero recuerda que cada elección responde a unas circunstancias concretas.

«Al final las decisiones se toman en el momento. Estoy bastante contento con las decisiones que he tomado».

Más allá de los resultados que pudieron tener aquellas elecciones, concede especial importancia a haber actuado de acuerdo con sus convicciones.

«Ahora, pensando en frío, lo que hice, lo hice porque lo sentía dentro. Y así lo hice».

Esa forma de entender su trayectoria le permite valorar tanto los éxitos como las dificultades, sin perder de vista que cada experiencia contribuyó a construir su recorrido personal y profesional.

Del fútbol al pádel: una nueva manera de alimentar el espíritu competitivo para Ubay Luzardo

La retirada del fútbol no ha supuesto para Ubay Luzardo el abandono de la competición. Aunque ha cerrado su etapa como futbolista, ha encontrado en el pádel una nueva motivación deportiva.

Su interés por esta disciplina se ha intensificado gracias a la influencia de su sobrina, que compite y ha conseguido importantes resultados en Canarias.

Ahora estás muy involucrado en el pádel e incluso tienes intención de competir a un nivel alto. ¿Es una manera de recuperar la adrenalina de la competición?

«Mi sobrina también juega al pádel y ella me ha enganchado todavía más. Compite y ha sido campeona de Canarias varios años, así que me ha metido ese gusanillo de jugar».

Aunque el deporte es diferente, Luzardo reconoce que la motivación que encuentra en el pádel es muy similar a la que le acompañó durante toda su carrera futbolística.

«El ADN de competir me viene desde que empecé a jugar al fútbol. Lo llevo dentro».

Su carácter competitivo sigue intacto, independientemente de la disciplina que practique.

«No me gusta perder ni a las chapas. Lo de competir lo llevo dentro».

El pádel se ha convertido así en una oportunidad para mantener la ilusión por el deporte, establecer nuevos objetivos y disfrutar nuevamente de la exigencia que implica prepararse para competir.

«Por suerte he encontrado otro deporte que me motiva, que me ilusiona y, como bien has dicho, tengo muchas ganas de competir».

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