Rafael Floro: «Estoy orgulloso de la fortaleza con la que afronto los desafíos y de mi resiliencia»
Entrevista exclusiva con Rafael Floro en la que repasamos la trayectoria internacional que inició en Inglaterra tras jugar en Sporting CP y FC Porto.
Rafael Floro (Quarteira, 1994), es uno de los jugadores nacidos en el Algarve con una trayectoria internacional más singular, tras competir en ligas tan diferentes como las de Inglaterra, Lituania, Finlandia y Malta. Además, hizo parte de su formación en Sporting CP y FC Porto (llegando hasta el equipo B) antes de ir a Sheffield.
En Fútbol Portugués desde España contamos historias de futbolistas que han llevado el talento portugués mucho más allá de sus fronteras. El lateral portugués dio el salto al fútbol inglés de la mano del histórico Sheffield Wednesday. Posteriormente desarrolló una importante carrera internacional defendiendo los colores de FC Stumbras y FK Panevėžys en Lituania, AC Oulu en Finlandia y Balzan FC en Malta.
Rafael Floro es cCampeón nacional con Sporting CP y de la Copa y la Supercopa de Finlandia, tiene experiencia en la Conference Cup o en el torneo internacional de Toulon con la selección portuguesa (denominado actualmente Maurice Revello).
Actualmente en Imortal de Albufeira, su carrera está marcada por la adaptación, la experiencia y el conocimiento de distintos estilos de fútbol que hoy repasaremos en profundidad.
¿Cómo valoras tu experiencia jugando fuera de Portugal?
Para mí fue una buena experiencia. Acumulé mucha experiencia trabajando con otros entrenadores, con diferentes mentalidades y distintas ideas sobre el fútbol. Ahora puedo traer todo ese aprendizaje y mostrarlo aquí.
También considero que mi experiencia puede servir para enseñar a muchos jugadores que quieren irse al extranjero y que quieren entender cómo es jugar fuera de su país. De esta manera, puedo transmitirles una parte de lo que yo viví.
Del FC Porto al fútbol inglés
Durante mi formación jugué en varios clubes, pero cuando fui internacional estaba jugando en FC Porto, en el equipo Sub-19, y también pasé por el equipo B. En aquella época no estaba jugando tanto como quería y mi ambición era salir al extranjero. Siempre había sido una prioridad y un sueño jugar en Inglaterra.
Apareció entonces un empresario que trabajaba bien en el extranjero, especialmente en Inglaterra, y que tenía sus propios contactos. Intentó facilitar mi llegada al fútbol inglés. Los ingleses mostraron interés y quisieron que viajara para realizar una prueba.
Fui tres o cuatro días para realizar la prueba. En aquel momento, Luís Castro era el coordinador de la formación del FC Porto. Querían evaluar cómo era físicamente y técnicamente.
¿Le supuso una presión extra estar de prueba inicialmente?
Los ingleses son así: quieren evaluar al jugador directamente. Aunque vengas de un club como FC Porto, quieren verte y comprobar por sí mismos cómo eres. Fui tres o cuatro días y, después de la prueba, quedaron encantados y quisieron ficharme.
Yo tenía mucha confianza en mis capacidades. Desde niño había trabajado para ello, entrenando todos los días, y cuando estás en el FC Porto y en clubes grandes tienes que tener confianza en ti mismo.
Tenía la confianza de que iba a Inglaterra, iba a demostrar mi valor y, si les gustaba, sabía que podían quererme. Pero, independientemente de lo que sucediera, iba a dar el máximo. Si finalmente me quedaba o no, al menos quería salir de allí con la conciencia tranquila.
Un compañero especial y un aprendizaje en Sheffield Wednesday
Durante aquella etapa coincidí con un histórico guardameta, Dibu Martínez, que además había participado en los Juegos Olímpicos. Kirtland tenía dos años más que yo y había llegado cedido por el Arsenal. Su mujer, si no me equivoco, era brasileña, aunque sus padres eran portugueses, por lo que hablaba una especie de portuñol, como yo.
En aquella época yo todavía no hablaba inglés y estaba siempre cerca de él, por lo que nos comunicábamos mucho.
¿Ya destacaba como portero?
Sí. Vi que tenía mucha calidad y que estaba un poco enfadado con su situación. Creo que en aquel momento el Arsenal había fichado a Peter Cech, procedente del Chelsea, si no me equivoco. Él era una de las apuestas del club y, si no me equivoco, el tercer portero. Quería convertirse en el primero, como todo el mundo aspira a alcanzar lo máximo posible lo antes posible.
Por eso estaba un poco molesto por tener que salir cedido. Incluso me decía entonces que estaba cansado del fútbol y que había llegado a pensar en dejarlo. Es curioso, porque llegó a plantearse abandonar.
Sin embargo, jugó en el Sheffield y creo que disputaba todos los partidos. Después se marchó cedido al Wolves y, más tarde, terminó regresando al Arsenal, donde realizó una buena campaña.
El impacto de llegar al fútbol inglés para Rafael Floro
Cuando llegué a Inglaterra procedente del FC Porto, estaba acostumbrado a tener una estructura muy organizada y a que todo funcionara de una manera espectacular. Sin embargo, nunca había vivido una realidad como la de un primer equipo en Inglaterra.
¿Qué fue lo que más te sorprendió de tu llegada?
La valoración que existe del jugador y la manera en la que lo miran. Allí consideran a todos por igual. Para ellos, independientemente de quién seas, cuando representas al Sheffield Wednesday, el club tiene una importancia enorme. Valoran muchísimo el fútbol y a los jugadores.
Incluso antes de haber firmado completamente o de haber disputado un partido, ya me pedían autógrafos y fotografías.
Íbamos a los partidos de entrenamiento una hora y media o dos horas antes y ya había gente esperando alrededor del estadio para hacerse fotos con nosotros. Para mí fue un auténtico choque de realidad, pero fue una experiencia espectacular en Sheffield.
La salida hacia Lituania
Después regresé a Portugal y viví diferentes momentos, con altos y bajos. En una primera etapa estaba en el Cova da Piedade y esperaba encontrar una nueva oportunidad en el extranjero, porque ya tenía nuevamente la ambición de salir.
Entonces apareció la posibilidad de ir a Lituania. Era un club de Primera División y podía jugar y mostrarme en un mercado extranjero.
Cuando estamos en Portugal, todo el mundo nos conoce, pero cuando empezamos a salir al extranjero, nuestro mercado comienza a abrirse y a expandirse. Fui a Lituania en 2018 y estuve allí dos meses. En ese periodo hice muchas asistencias y mi nombre comenzó a tener mayor repercusión en aquel mercado.
Además, conseguimos clasificarnos para la Liga Europa, ya que en aquel momento todavía no existía la Conference League. El club quería que continuara y me ofreció otro año de contrato, pero atravesaba problemas económicos y no podía pagar el salario que yo pretendía. Por ese motivo terminé regresando.
Una segunda oportunidad en Lituania
Después de regresar, estaba jugando en Olhanense (2019-20). El equipo estaba haciendo una buena campaña y teníamos, si no me equivoco, unos diez puntos de ventaja. Era aproximadamente diciembre o enero cuando volvió a aparecer la posibilidad de regresar a Lituania.
El proyecto era bueno. El empresario que habló conmigo me explicó que el club tenía mucho interés en mí porque ya me habían visto jugar en aquel campeonato. Querían que regresara y tenían un proyecto con el objetivo de llegar a las competiciones europeas lo más rápidamente posible.
Decidí volver a apostar por aquella experiencia en el extranjero. Creo que hice lo correcto porque volví a jugar, a construir mi nombre fuera de Portugal y terminé viviendo allí varios años buenos.
¿Cómo fue la adaptación a Lituania?
El país era diferente a lo que yo había vivido en Portugal o Inglaterra. También lo era su fútbol. Es un país más frío y las personas son más frías al principio, hasta que consigues ganarte su confianza. Poco a poco comencé a adaptarme.
En términos de entrenamiento, nosotros, los portugueses, estábamos mucho más avanzados. Sin embargo, Lituania ha crecido bastante en los últimos años. Apostaron mucho por el fútbol, por la federación y por el desarrollo de este deporte.
En aquel momento, hace seis o siete años, comenzaron a apostar por el fútbol y a incorporar jugadores y entrenadores portugueses. Eso hizo que el fútbol evolucionara más rápidamente.
Empezamos a competir por las copas, la Supercopa y otros objetivos. Llegamos a ganar la Supercopa y la Copa, y luchábamos por terminar entre los tres o cuatro primeros puestos del campeonato. Fue una etapa en la que pude seguir desarrollándome.
La influencia del entrenador João Luís
En aquella etapa también llegó un entrenador portugués que ayudó mucho al crecimiento del equipo y del club: João Luís, que había pasado muchos años en el Marítimo y tenía un amplio conocimiento del fútbol.
Ayudó mucho al club a crecer. Aportó una parte del conocimiento portugués al fútbol de Lituania y creo que contribuyó bastante al desarrollo del club y del propio país.
Fueron buenas temporadas. No fue mi etapa más conseguida desde el punto de vista individual, pero sí fueron buenas temporadas en cuanto a títulos. Gané dos trofeos, uno en el primer año y otro en el segundo, y también registré buenas cifras de asistencias.
Cuando llegó el míster João fue cuando yo empecé a mejorar y, en general, todo el equipo comenzó a conseguir mejores resultados, a jugar mejor al fútbol y a tener una mayor conciencia táctica.
Durante mucho tiempo el equipo fue mejorando en todos los aspectos, tanto ofensiva como defensivamente. También el propio club se organizó mejor. Tenían un entrenador que era moldeable, con una manera diferente de trabajar, y los responsables del club escucharon y absorbieron mucho de lo que el míster João les transmitía.
El club creció y, todavía hoy, muchas de las cosas que hacen tienen su origen en el trabajo que realizó el míster.
¿Qué pensaba antes de conocer el fútbol lituano?
Yo nunca había oído hablar del fútbol de Lituania. Normalmente, cuando estamos en Portugal, observamos mucho la Liga portuguesa y las grandes ligas: la inglesa, la italiana y otras competiciones importantes.
Cuando aparece una liga de este tipo, uno se pregunta cómo será el fútbol y si realmente se valora al jugador. Pero creo que, en todas las primeras divisiones, si haces un buen campeonato, el jugador siempre termina siendo valorado.
Cuando fui allí empecé a conocer aquella realidad y vi que existían algunas diferencias entre Portugal y estos países, especialmente en cuanto a la capacidad de organización del fútbol. Aun así, considero que fue una buena experiencia y una buena decisión haber ido.
El salto a Finlandia
Después de aquella etapa llegó Finlandia. Fue mi mejor temporada desde el punto de vista individual. No ganamos ningún trofeo significativo, pero individualmente fue una buena campaña.
¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Finlandia?
Cuando estaba en el Olhanense, hablábamos mucho sobre Finlandia porque los mercados con los que trabajaba mi entorno eran Finlandia, Suecia y Noruega. Ya me habían hablado anteriormente del fútbol finlandés y yo también había empezado a observarlo.
Cualquier situación que apareciera había que analizarla, pero veía que el campeonato finlandés era una competición a la que acudía mucha gente a ver los partidos y que tenía bastante intensidad.
Cuando me hablaron de aquella posibilidad, pensé que era el momento de cambiar y fue así como sucedió. Fui a Finlandia. También tuve opciones de ir a otros países, pero nunca llegaron a avanzar por cuestiones relacionadas con los salarios, los proyectos y otros factores.
La experiencia en Serbia
En Serbia fue diferente. En el año que estuve allí tuvimos cuatro entrenadores. Es un poco más confuso. Fue una etapa complicada por la inestabilidad en el banquillo. En un momento de la temporada estábamos en la cuarta posición, pero volvieron a cambiar de entrenador. Llegó otro técnico y, posteriormente, volvieron a producirse cambios porque los resultados no estaban siendo los esperados.
Finalmente terminamos en mitad de la tabla, creo que en novena posición, si no me equivoco. En cualquier caso, conseguimos el objetivo que teníamos marcado, que era evitar el descenso.
¿Fue Serbia el campeonato más exigente de todos los que ha vivido Rafael Floro?
Sí. Serbia fue el campeonato más exigente. En aquella época estaba considerado entre las once mejores ligas de Europa. Contaba con equipos como el Estrella Roja, el Partizán, el Vojvodina y el TSC, clubes de mucho nivel que además competían en Europa. La presencia de estos equipos hacía que el campeonato fuera especialmente riguroso.
Malta y una temporada complicada
Después de Serbia llegó la experiencia en Malta. El entrenador que estaba anteriormente en el club quería que fuera allí y se pusieron en contacto conmigo para intentar que fichara.
¿Cómo surgió la posibilidad de jugar en Malta?
Cuando fui a firmar, el entrenador dejó el club aquella misma semana. Se quedó el segundo entrenador, que ya me había observado anteriormente, y el club seguía considerándome uno de los jugadores con más experiencia y recorrido para incorporarse al equipo.
Cuando llegué, me di cuenta de que el equipo no tenía demasiada capacidad y que iba a ser complicado salir de la zona en la que estaba clasificado. Posteriormente incorporaron a dos o tres jugadores más de calidad y tratamos de mejorar.
También hubo otro cambio de entrenador. El club contrató a un técnico maltés que había jugado durante muchos años en Malta y que llegó acompañado de varios jugadores. Conseguimos ganar algunos partidos y sumar puntos, pero ya era demasiado tarde para cambiar completamente la situación.
Finalmente alcanzamos el play-off. En Malta se disputa al final de la temporada para decidir cuestiones relacionadas con el descenso. Conseguimos llegar fuera de la línea de descenso, pero para el play-off no teníamos a todos los jugadores disponibles.
En mi caso, sufrí una rotura en el penúltimo partido y tuve que quedarme fuera. Creo que el club se molestó un poco, pero si tenía una rotura no podía jugar. Finalmente terminamos descendiendo de categoría.
¿Cómo fue vivir en Malta?
Malta se parece mucho al Algarve. Tiene buenas temperaturas y recibe mucho turismo. Es una isla agradable para vivir. Incluso en febrero o marzo hacía buen tiempo, con temperaturas que podían alcanzar los 20 grados, y permitía entrenar por la mañana y después disfrutar de un ambiente tranquilo.
Para vivir me parece un lugar espectacular. Hay buenos restaurantes y las personas son simpáticas. Además, están muy acostumbradas al turismo. Me identifiqué con el país porque es muy parecido al Algarve.
Entre Malta, Italia y Finlandia, ¿en qué país fuiste más feliz?
Hay momentos buenos y momentos malos. Creo que en todos los países tuve una parte en la que fui feliz y también días menos felices. Eso forma parte del día a día. Me gustó mucho jugar en Inglaterra por la profesión, por el estadio y también por el país, que me parece espectacular.
También disfruté mucho en Lituania porque ganábamos más partidos de los que perdíamos. Cuando sucede eso, las cosas parecen ir mejor y uno está mucho más tranquilo.
En Finlandia también tuve una buena experiencia. Allí había muchos portugueses, además de compañeros argentinos y brasileños. Formábamos un buen grupo y el país era muy organizado. No fallaban en nada y, cuando necesitaba algo, podía hablar con ellos y me ayudaban. Nunca sentí que me faltara nada y también valoré mucho la manera en que me trataron.
El principal problema era el frío, que hacía que la adaptación fuera un poco más complicada.
En Serbia también fue una buena experiencia desde el punto de vista futbolístico. Jugar contra equipos como el Estrella Roja o el Partizán, con los estadios llenos, fue especial. En nuestros partidos como locales también llenábamos el estadio. A la gente le gusta mucho el fútbol y valora mucho al jugador.
El error de salir de Inglaterra
Pregunta: Mirando atrás, ¿hubo alguna decisión que considere un error?
No creo que fuera porque fuera demasiado joven. Quizás tuve un empresario con el que trabajaba que no me orientó de la manera más correcta. Creo que no miró mi carrera desde una perspectiva de crecimiento, sino como una oportunidad rápida para hacer dinero, o algo parecido.
Por mí, me hubiera quedado en Inglaterra. Tenía opciones para continuar allí, pero pensé que era mejor regresar a Portugal para poder jugar en Primera División. Eso era lo que, supuestamente, iba a suceder.
Mi sueño siempre había sido quedarme en Inglaterra el máximo tiempo posible.
En el fútbol es normal tener que tomar decisiones en muy poco tiempo. A veces tenemos dos o tres días para decidir porque, si no lo hacemos, aparece otro jugador dispuesto a ocupar nuestro lugar.
Tenemos que tomar decisiones bajo presión y, en ocasiones, cambiar nuestra vida en uno o dos días. Nos dicen que tenemos que decidir inmediatamente. A veces realmente no es necesario hacerlo tan rápido, pero es en interés de quienes están negociando que tomemos la decisión cuanto antes.
Una de las decisiones que considero uno de mis mayores errores fue precisamente haber salido de Inglaterra.
Tenía equipos de League One y League Two interesados en mí y podía haber intentado desarrollar al máximo mi carrera en las categorías del fútbol inglés. Finalmente regresé a Portugal, al Belenenses. Fue un buen contrato y una buena experiencia, pero me habían dicho una cosa y finalmente terminó siendo otra.
El orgullo de no haber abandonado nunca
¿De qué te sientes más orgulloso de tu carrera?
De no haber desistido nunca.
Siempre creí en mí mismo y siempre pensé que podía hacer una buena carrera. Tuve muchos momentos en los que tuve que preguntarme si debía terminar, si realmente iba a conseguir todo aquello que quería. Pero seguí creyendo que podía conseguir una oportunidad y tener continuidad.
Mi mujer también creyó en mí y consiguió que no abandonara antes. Hubo muchos momentos difíciles, especialmente jugando en el extranjero. Muchas veces estás solo allí y no es fácil.
Creo que mi persistencia y mi resiliencia fueron mi principal fortaleza. Es una palabra que se utiliza mucho actualmente, pero creo que realmente fue uno de mis puntos fuertes.
Quarteira, la familia y los años lejos de casa de Rafael Floro
Soy de Quarteira y mi mujer también es de allí. Durante buena parte de mi carrera ella me acompañó.
Cuando estuve en Lituania, sin embargo, no pudo ir conmigo. Estaba previsto que viajara más adelante, pero entonces apareció la pandemia de Covid y llegamos a estar 11 meses separados.
Después de tantos años jugando fuera, siempre tuve el deseo de regresar. Quería quedarme en esta zona y estar cerca de mi familia.
¿Qué planes tiene para el futuro?
Después de tantos años jugando fuera, quiero que en el futuro mis próximos pasos estén orientados hacia la formación como entrenador. Actualmente ya realizo entrenamientos individuales con algunos jóvenes que aspiran a convertirse en jugadores profesionales. Es una forma de comenzar a transmitir todo lo que he aprendido durante mi trayectoria.
Creo que voy a estar siempre ligado al fútbol. Tengo algunos contactos en el extranjero y continuamente hay empresarios que me llaman para presentarme jugadores o pedirme ayuda con alguna situación.
Por eso creo que seguiré vinculado al fútbol.
He dedicado toda mi vida al fútbol y creo que será difícil alejarme de él porque tengo una auténtica pasión por el juego. Me gusta el fútbol, me gusta la idea de juego y me interesa todo lo que rodea a este deporte.

