Ricardo Miguel Vieira: Pasión, metodología y la visión del fútbol en Europa

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Nueva entrevista a uno de los técnicos jóvenes a los que seguir en el futuro: Ricardo Miguel Vieira.

El fútbol portugués cuenta con entrenadores, como Ricardo Miguel Vieira (Lisboa, 1990) que, lejos de los grandes focos mediáticos, han construido trayectorias sólidas y profundamente respetadas. Dos veces campeón nacional —primero con el ambicioso proyecto de Racing Power y posteriormente con el histórico Vitória FC—, el técnico portugués ha demostrado una notable capacidad para liderar equipos en contextos exigentes y para dejar huella allí donde ha trabajado.

En el último año y medio, su carrera le ha llevado fuera de Portugal, concretamente a Noruega. Allí ha afrontado el reto de entrenar en un entorno futbolístico y cultural diferente. En esta entrevista en vídeo, Ricardo Miguel Vieira repasa su recorrido como entrenador. También reflexiona sobre sus éxitos, analiza su experiencia en el fútbol noruego y comparte su visión sobre la evolución del juego y el liderazgo en el banquillo. Una conversación pausada y esclarecedora con uno de los técnicos portugueses más interesantes de los últimos años.

Ricardo Miguel Vieira forma parte también del Extraño Orden del Fútbol Portugués, donde ha analizado la evolución del fútbol femenino en Portugal durante la última década, un periodo en el que este ha experimentado su mayor impulso. La conversación no se limita únicamente al fútbol femenino, ya que su carrera incluye también experiencias en el fútbol masculino y en distintos países, lo que permite una visión amplia y comparativa del panorama futbolístico actual.

Un contexto internacional: de Portugal a Noruega

Ricardo confirma que lleva un año y medio viviendo en Noruega, una experiencia que describe como muy distinta a todo lo que había conocido en el fútbol europeo. Según explica, existe una percepción generalizada de que el fútbol noruego. Se habla, especialmente que el femenino, es altamente competitivo, respaldado por una selección nacional con gran reputación y por clubes que han ganado prácticamente todo a nivel femenino. Sin embargo, la realidad que encontró al llegar fue muy diferente. Destaca la falta de espíritu competitivo y de pasión, elementos que, en su opinión, son mucho más intensos en otros países de Europa.

Entrenadores extranjeros en Noruega

El entrevistador plantea si es habitual encontrar entrenadores portugueses o extranjeros en Noruega. Ricardo señala que no es algo raro, aunque tampoco es lo más común. En su entorno cercano conoce al menos cinco entrenadores portugueses trabajando en el país.

Relata que, en el club donde él trabajaba, había otro técnico portugués, y menciona casos concretos. No obstante, aclara que los puestos en las primeras y segundas divisiones suelen estar más reservados para entrenadores noruegos, y ocasionalmente suecos.

También comparte el ejemplo de un entrenador argentino que pasó por el fútbol femenino español antes de llegar a Noruega, atraído por la fama y los resultados históricos del fútbol femenino noruego. Sin embargo, al igual que él, este técnico se encontró con una realidad distinta a la que imaginaba.

El salto a Noruega: motivaciones personales y profesionales

Ricardo explica que su decisión de salir de Portugal estuvo motivada por la necesidad de crecer profesionalmente. En su país ya había sido campeón de la tercera división en dos ocasiones, siempre con éxito, y había trabajado en la primera, segunda y tercera división femenina. A pesar de ello, las ofertas que recibía seguían llegando desde clubes de tercera división, con el argumento de repetir una y otra vez el mismo logro.

Él buscaba algo más: un entorno más competitivo y también mayor estabilidad financiera. La oportunidad surgió a través de una academia que realizaba entrenamientos en Noruega, Suecia y Dinamarca, seleccionando posteriormente a los mejores jugadores para competir en torneos internacionales. De esas conversaciones nació la posibilidad de trasladarse a Noruega.

Su llegada se concretó con un doble rol: entrenador del equipo Sub-19 masculino y asistente del primer equipo del club. Posteriormente, también trabajó con los Sub-13, un grupo que, según destaca con sorpresa y admiración, es el que muestra mayor pasión dentro del club. Para Ricardo, esa pasión en los más pequeños resulta tan llamativa como reveladora del contraste con categorías superiores.

Un recorrido de más de diez años como entrenador

Hablamos de un recorrido sólido de más de una década: dos veces campeón nacional, experiencia en la Segunda y Primera Liga, trabajo en fútbol masculino —como en Oriente al Dragón— y paso por clubes relevantes como Amora, Vitória de Setúbal y Racing Power. Este último reciente finalista de la Copa de Portugal y tercero en el campeonato.

Ante la pregunta de qué es lo que más orgullo le genera de toda su carrera, es claro: no son los trofeos. Lo que más valora es ver a las jugadoras que trabajaron con él triunfar en la Primera División. Menciona, por ejemplo, futbolistas que hoy destacan en el Torrense, un club que está realizando una temporada sobresaliente, y confiesa la satisfacción personal de reconocer talento. Aún cuando aún estaba en fases tempranas de desarrollo.

Destaca especialmente su vinculación con Racing Power, club del que fue el primer entrenador y con el que inició el proyecto desde cero junto a la dirección, encabezada por el ingeniero Ismael Duarte. Ver cómo ese club se consolida en la Primera División es, para él, una fuente enorme de orgullo.

Aunque admite que ganar títulos siempre produce alegría. Sin embargo, insiste en que nada se compara con observar la evolución de jugadoras que, cuatro o cinco años después, siguen creciendo y demostrando una calidad extraordinaria al más alto nivel.

Jugadoras clave y seguimiento del fútbol portugués

Durante la conversación surgen nombres concretos como Yanaida Weymer y Rafaela Rufino, jugadoras que llegaron para competir en la Tercera Liga y que tuvieron un impacto notable, con cifras goleadoras muy relevantes a lo largo de los años.

Ricardo Miguel Vieira comenta que intenta seguir el fútbol portugués siempre que puede. No ve partidos todas las semanas, siendo honesto, ya que también procura estar al día de los campeonatos masculino portugués, noruego, español e italiano, que son los que más le atraen. Aun así, cuando no puede ver los encuentros en directo, recurre a aplicaciones o a YouTube para ponerse al día.

Presta especial atención a los partidos más competitivos del fútbol femenino portugués, como Benfica–Sporting, Braga–Racing o los enfrentamientos del Torrense contra los grandes, y valora muy positivamente el aumento del nivel competitivo semana tras semana.

El crecimiento estructural del fútbol femenino en Portugal

Nuestro protagonista subraya que cada vez es menos común encontrar equipos en la Primera División femenina que no estén vinculados a una estructura masculina fuerte. Cita el ascenso de Vitória de Guimarães como ejemplo reciente y señala que Racing Power es, en cierto modo, una excepción dentro de este modelo.

Recuerda que, años atrás, existían clubes históricos que hoy ya no compiten al máximo nivel, una evolución similar a la vivida en España, donde la Primera División femenina está dominada casi exclusivamente por clubes respaldados por grandes estructuras masculinas.

No se trata únicamente del apoyo económico o estructural del masculino, sino de la ambición competitiva que estos clubes ya poseen. Equipos como Benfica, Sporting o Braga marcaron el camino. La entrada de Benfica en el fútbol femenino dejó claro desde el primer momento que su objetivo era ganar todo lo posible. A este grupo se han ido sumando clubes como Rio Ave, Vitória, y ahora también el Porto.

Para él, el factor clave es la ambición institucional: si un club masculino compite en Primera División, resulta casi natural que su equipo femenino aspire a estar al mismo nivel. Sin embargo, advierte que el simple respaldo estructural no garantiza el éxito, citando el caso de Estoril, que a pesar de contar con apoyo del masculino, podría descender a la tercera división.

Esta reflexión deja claro que, más allá de los recursos, es la visión y la ambición del club lo que realmente marca la diferencia en el desarrollo del fútbol femenino.

Mirando al futuro: destinos soñados y necesidad de pasión

Tras repasar su experiencia en el fútbol masculino y femenino, así como su etapa previa a Noruega, la conversación se orienta hacia el futuro. Ricardo Miguel Vieira es claro cuando se le pregunta dónde le gustaría estar dentro de unos años: Italia sería su elección prioritaria si pudiera decidir libremente.

Explica que su idea de juego y su metodología encajan cada vez más con el fútbol italiano. Aun así, reconoce que su gran sueño sigue siendo Dortmund, en Alemania, un objetivo ambicioso que mantiene vivo. Sin embargo, siendo honesto, siente la necesidad de volver al sur de Europa, no solo por la competición, sino sobre todo por la pasión que rodea al fútbol en esas latitudes, algo que echa profundamente de menos en Noruega.

El contraste cultural: talento sin ambición competitiva

Para ilustrar esa falta de pasión competitiva, comparte un ejemplo que dice haber contado ya decenas de veces. Habla de un jugador suyo en los Sub-19 que, pese a tener solo 15 años, es físicamente imponente, con una calidad técnica y una visión de juego extraordinarias. Un futbolista que, en sus palabras, podría despertar el interés inmediato de clubes como Sporting o Benfica si enviara vídeos a Portugal.

Sin embargo, la respuesta del joven fue contundente: no le interesa el fútbol profesional, quiere ser carpintero. Este caso refleja una realidad muy extendida en Noruega, donde muchos niños y adolescentes juegan al fútbol únicamente por diversión, sin aspiraciones competitivas.

Para un entrenador ambicioso, que busca ganar, construir equipos competitivos y trabajar en campeonatos exigentes, esta mentalidad supone un desafío enorme. Reconoce que adaptarse no ha sido fácil, aunque lo ha conseguido. Señala que los Sub-19 ya muestran una mentalidad algo más clara sobre su futuro, mientras que incluso el primer equipo masculino, pese a ser un primer equipo, solo entrena dos veces por semana.

Viking Ball: pasión en los más pequeños

Donde Ricardo ha encontrado un auténtico refugio emocional es en los Sub-13. Con ellos ha desarrollado y consolidado una metodología propia a la que ha dado nombre: Viking Ball. Es una idea que ya había trabajado en Portugal, pero que en Noruega bautizó así por su fascinación por la cultura vikinga.

Antes de salir al campo, los niños miran al cuerpo técnico y dicen con convicción: “Viking Ball”. Salen a competir con una agresividad positiva y una pasión desbordante, algo que le ha proporcionado un placer inmenso como entrenador. De hecho, afirma que es el equipo con más pasión de todo el club.

También reflexiona que, en países como España, Portugal, Italia o Francia, este nivel de pasión es habitual en todas las categorías del club. Por eso siente que, tarde o temprano, debe regresar al sur. Aclara que le encanta Noruega, su gente, sus paisajes espectaculares y la cultura nórdica, pero en términos futbolísticos es contundente. El fútbol, tal y como él lo entiende, se vive y se siente mejor en el sur de Europa.

En regiones como Sevilla o el Algarve, señala, para muchos chicos y chicas su equipo de fútbol es lo más importante de sus vidas. No entra a juzgar si eso es bueno o malo, pero reconoce que es una realidad muy distinta a la que vive actualmente.

Una carrera que no imaginaba así Ricardo Miguel Vieira

Al repasar su trayectoria, el entrevistador destaca que, con apenas 35 años, Ricardo Miguel Vieira suma ya dos campeonatos nacionales y experiencias en varios países. Le pregunta si, cuando empezó como entrenador hace 12 o 13 años, se imaginaba que el fútbol lo llevaría hasta Noruega.

Ricardo responde que siempre tuvo claro que quería ser profesional del fútbol, y que eso implicaba viajar. Sin embargo, se veía entrenando en países más cercanos a Portugal, mercados más accesibles y previsibles. Si alguien le hubiera dicho hace diez años que en 2024 se marcharía directamente de Portugal a Noruega para entrenar, no lo habría creído.

Reconoce que, incluso para él, llegar a Noruega fue una sorpresa. Siempre fue un país que le despertó curiosidad como destino para visitar, pero jamás imaginó que acabaría entrenando allí. Aun así, valora enormemente la experiencia, porque le ha obligado a evolucionar como entrenador. Asegura con convicción que no es el mismo técnico que era hace dos años, ni mucho menos.

El ADN del entrenador portugués: adaptación y metodología

La conversación se amplía hacia una reflexión más global. Se menciona cómo entrenadores portugueses aparecen como campeones de liga en lugares tan diversos como Indonesia, Egipto o Irán, algo mucho menos habitual en otras nacionalidades. ¿Qué tienen los portugueses en su ADN para aceptar estos retos?

Ricardo matiza que no es algo exclusivo de Portugal, ya que cada vez hay más entrenadores españoles siguiendo el mismo camino. Cita nombres evidentes como Guardiola o Luis Enrique, y señala que la característica común entre portugueses y españoles es la capacidad de adaptación.

Para él, el entrenador portugués es capaz de llegar a un contexto complicado —con pocos jugadores, pocos balones y recursos limitados— y aun así encontrar la manera de que el trabajo funcione. Esa flexibilidad y creatividad marcan la diferencia. Como ejemplo claro menciona a Abel Ferreira en Palmeiras, un club que pasó de ser simplemente un club a convertirse en una auténtica dinastía bajo su liderazgo.

Según Ricardo, no se trata solo de adaptación, sino también de la metodología portuguesa: el trabajo táctico, la gestión de las cargas físicas y la organización minuciosa de todos los detalles para minimizar el margen de error. Esa combinación es, en su opinión, la gran fortaleza del entrenador portugués.

Añade además que su propia metodología actual es un mix entre la escuela portuguesa y la española. Destaca especialmente ideas desarrolladas en España, como la metodología de Paco Seirul·lo y sus “espacios de fase”, que influyen en su manera de entender el juego. Está convencido de que, en los próximos 10 o 15 años, en todas las grandes ligas habrá al menos un campeón entrenado por un técnico portugués o español.

Enumera ejemplos actuales que refuerzan su tesis: Mourinho, Guardiola, Luis Enrique, Abel en Brasil, Marco Silva en el Fulham, entre muchos otros. Para Ricardo, la clave está en la capacidad de adaptarse a las condiciones y a la identidad de cada club, algo que marca una diferencia decisiva en el fútbol moderno.

El regreso de Mourinho a Portugal y la mística del Benfica

En la parte final de este tramo de la entrevista surge inevitablemente el nombre de José Mourinho. Se comenta su inesperado regreso a Portugal y su vinculación con el Benfica, así como la posibilidad de que este movimiento esté relacionado con un futuro en la selección portuguesa tras el Mundial.

Ricardo confiesa que, cuando se anunció la salida de Bruno Lage, comentó en Noruega que estaba convencido de que sería Mourinho quien llegaría al Benfica. Sus interlocutores no le creyeron: les parecía imposible que Mourinho volviera a Portugal. Una semana después, la noticia se hizo oficial.

Para Ricardo, este regreso representa una especie de vuelta a casa. Recuerda que Mourinho inició su camino como entrenador principal en el Benfica y cree que siempre quedó una sensación de trabajo inacabado. En su opinión, Mourinho quiere devolver al Benfica a un estado de máxima ambición, despertando a un gigante que sigue siendo grande, pero que estaba algo adormecido.

Desde su llegada, Ricardo reconoce que el Benfica ha captado toda su atención. Incluso cuenta que su propio padre lo llamó nada más conocerse la noticia. Ha empezado a seguir los partidos del Benfica con mayor interés y percibe cambios claros: más confianza, mayor unión y un regreso progresivo de la mística benfiquista.

Aclara que no todo es mérito exclusivo de Mourinho, pero sí destaca que él conoce profundamente esa mística. Incluso deja caer, con cierta complicidad, que cree que Mourinho es benfiquista, aunque no sepa si es algo público o no. Sabe que Mourinho es un gran aficionado del Vitória, pero su intuición le dice que su vínculo emocional con el Benfica es real.

La mística como factor diferencial

En el tramo final de la conversación, Ricardo Miguel Vieira pone el acento en un concepto que considera clave para entender el rendimiento y la identidad de los clubes: la mística. No se trata únicamente de modelos de juego, estructuras tácticas o planificación deportiva, sino de comprender el peso histórico y emocional que rodea a determinadas instituciones.

Según explica, esa mística no se aprende en manuales ni se adquiere de un día para otro. Se vive desde dentro. Y en ese sentido, destaca que hay experiencias que marcan para siempre la forma de entender el fútbol y el liderazgo. Haber pasado por clubes con una fuerte identidad competitiva y social permite al entrenador interpretar mejor el contexto, gestionar la presión y transmitir un mensaje coherente a sus jugadores.

La experiencia en clubes grandes

Vieira subraya que quien ha estado en entornos como el Benfica conoce esa mística mejor que nadie. Desde el primer día, el peso de la historia, la exigencia constante y la relación con la afición condicionan cada decisión. Esa vivencia deja una huella profunda en el entrenador, que aprende a convivir con la obligación permanente de competir al máximo nivel.

Para el técnico portugués, esa experiencia resulta determinante a la hora de afrontar nuevos retos, ya sea en Portugal o en el extranjero. Entender lo que significa representar a un club con una identidad tan marcada permite tomar decisiones con mayor claridad y respetar aquello que va más allá del césped.

Un recorrido que aporta perspectiva

Con dos títulos nacionales en su palmarés y una reciente etapa en el fútbol noruego, Ricardo Miguel Vieira cierra la entrevista reafirmando una idea central. El éxito no depende solo del talento o del trabajo diario, sino también de la capacidad para leer el contexto, respetar la historia y conectar con la esencia de cada club.

Una reflexión final que resume su trayectoria como entrenador y que refuerza la imagen de un técnico atento a los matices del fútbol moderno. Pero profundamente consciente de que la mística y la identidad siguen siendo elementos decisivos en el juego.

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