El récord silencioso de Roberto Martínez
Pocos hablan de como Roberto Martínez ha pasado a la historia del fútbol español al lograr ser el técnico con más fases finales en mundiales de fútbol. (Imagen: FPF).
Roberto Martínez debe ser considerado como uno de los técnicos españoles con un mejor historial en la historia. Campeón de la FA Cup y de la Nations League, ahora celebra un hito inédito. Y es que, el ex técnico de Everton y Wigan está por tercera vez en la cima del mundo futbolísitico.
Aunque la historia del fútbol español suele reservar sus páginas más brillantes para los jugadores, de vez en cuando aparecen figuras desde los banquillos que merecen un reconocimiento. Y en este caso es justo.
Roberto Martínez, seleccionador de Portugal, participa en Estados Unidos, México y Canadá en su tercera Copa del Mundo consecutiva. Tras dirigir a Bélgica en Rusia 2018 y Catar 2022, el técnico catalán completa una trayectoria mundialista que ningún otro entrenador español había conseguido desarrollar con semejante continuidad y relevancia en la élite internacional.
Más allá de los debates que siempre acompañan a cualquier seleccionador, la realidad es que Roberto Martínez ha logrado mantenerse durante casi una década al frente de dos de las selecciones más competitivas del panorama mundial. Una circunstancia que habla tanto de su capacidad de gestión como de la confianza depositada en él por dos proyectos con aspiraciones máximas.
Jesús Seba, con experiencia en Belenenses o Chaves, forma parte del cuerpo técnico de Roberto Martínez.
Su primera gran experiencia mundialista llegó en Rusia 2018. Al frente de una Bélgica que contaba con figuras como Kevin De Bruyne, Eden Hazard, Romelu Lukaku o Thibaut Courtois, Martínez condujo a los Diablos Rojos hasta las semifinales del torneo. Aunque Francia impidió el acceso a la final, Bélgica terminó conquistando el tercer puesto tras derrotar a Inglaterra, firmando así la mejor clasificación mundialista de toda su historia.
Aquel resultado confirmó el potencial de una generación extraordinaria y consolidó a Roberto Martínez como uno de los técnicos más respetados del fútbol de selecciones. Bélgica se mantuvo durante años entre las mejores del mundo y fue considerada una de las grandes referencias del fútbol internacional.
En Catar 2022, Bélgica quedó eliminada en la fase de grupos y puso fin a una etapa que, pese a no haber conquistado títulos, dejó algunos de los mejores años de la historia del fútbol belga.
Lejos de quedar en pausa, Roberto Martínez recibió poco después uno de los encargos más exigentes del fútbol mundial: dirigir a Portugal. La Federación Portuguesa de Fútbol apostó por un entrenador con amplia experiencia internacional para liderar a la selección. Se trataba de un grupo repleto de talento y en pleno proceso de renovación.
El reto no era sencillo. Había que gestionar los últimos años de Cristiano Ronaldo en la selección mientras emergían futbolistas de primer nivel. Hablamos de hombres como Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Rafael Leão, Vitinha, João Neves o Nuno Mendes. Martínez asumió la responsabilidad y construyó un proyecto que ha mantenido a Portugal entre las grandes potencias del fútbol mundial.
Su trabajo ha permitido a la selección portuguesa llegar al Mundial de 2026 en una posición privilegiada. Portugal no solo cuenta con una de las plantillas más completas del torneo. Además se presenta como una de las principales candidatas a conquistar el título. La experiencia acumulada por el grupo, la calidad individual de sus futbolistas y la estabilidad del proyecto convierten a los portugueses en uno de los rivales más temidos del campeonato.
En 40 partidos oficiales, la Portugal de Roberto Martínez solamente ha perdido 5 veces.
Por ello, la presencia de Roberto Martínez en este Mundial tiene un significado especial. No se trata únicamente de sumar una nueva participación en la máxima competición futbolística. Se trata de reconocer una trayectoria construida durante años en la élite internacional, superando éxitos, decepciones y enormes exigencias competitivas.
Ninguno de los españoles pueden presumir de haber dirigido tres Mundiales. Menos aún de haberlo hecho al frente de selecciones con aspiraciones reales de llegar a las rondas finales. Y prácticamente ninguno ha logrado mantenerse durante tanto tiempo en la primera línea del fútbol internacional gestionando proyectos de semejante dimensión.
Independientemente de lo que ocurra en las próximas semanas, Roberto Martínez ya ha conseguido algo que merece ser destacado. Ha escrito una página propia en la historia del fútbol español. Y lo ha hecho desde los banquillos, con trabajo, continuidad y una presencia constante entre las mejores selecciones del planeta. Un logro que, por su dimensión y dificultad, merece mucho más reconocimiento del que habitualmente recibe.

