Pedro Catarino: el orgullo de Setúbal y la resurrección de Vitória FC.
Entrevista exclusiva con el mayor goleador que ha dado Vitória FC en los últimos años, Pedro Catarino.
Volvemos con una nueva entrevista en Fútbol portugués desde España. En esta ocasión, el protagonista es Pedro Catarino, una de las figuras más destacadas de Vitória de Setúbal, uno de los clubes más históricos del fútbol portugués. La conversación tiene lugar en un momento muy especial: el club vive un proceso de crecimiento y reconstrucción tras años difíciles, y Catarino se ha convertido en una pieza clave de esa resurrección.
En la temporada pasada, el delantero marcó cerca de 50 goles, y pese a las oportunidades que tuvo para marcharse, decidió quedarse en Setúbal. La entrevista comienza en un escenario simbólico —la sala de trofeos del club—, donde el jugador reflexiona sobre lo que significa vestir esta camiseta.
Orgullo y herencia vitoriana
“Es un lugar espectacular, donde vemos las Copas de Portugal, la Copa de la Liga… Es el sitio ideal para mostrar la grandeza de este club”, comenta Catarino.
Estar allí es, para él, un motivo de orgullo y de identidad. Representar al club más grande de su ciudad —y además, el club de toda su familia— tiene un valor profundamente emocional. “Toda mi familia es vitoriana”, afirma con emoción. De hecho, su padre fue jugador del club.
Mientras recorre los trofeos, recuerda que la historia del Vitória va mucho más allá de lo que se ve en las vitrinas. “Tiene mucho más que esto”, explica, mencionando los títulos que representan generaciones de pasión y conquistas. Su vínculo con el club es total: “Es un motivo muy grande de orgullo por lo que he hecho año tras año y por lo que todavía quiero seguir haciendo.”
De las gradas al césped del Bonfim
Catarino recuerda con nitidez los éxitos del Vitória desde que era niño. Tenía ocho años cuando presenció la final de la Copa de la Liga en el Estadio del Algarve contra Sporting CP, una victoria por penaltis que nunca olvidará:
“Eduardo paró un penalti y fue una locura, del Algarve hasta aquí, en la ciudad.”
Hoy, aquel niño que celebraba en las gradas es el jugador que defiende esos mismos colores dentro del campo. “Es una gran responsabilidad”, admite, consciente de la historia y el peso del club. “Ganar de la manera en que se ganó fue un motivo de orgullo inmenso para la ciudad.”
La temporada de los 44 goles y el cambio personal
La pasada temporada fue simplemente histórica: 44 goles en 30 partidos, el tercer máximo goleador de Portugal contando todas las divisiones. Modesto, Catarino reparte el mérito:
“Sin mis compañeros no habría marcado ni la mitad. Muchas veces me ponían la pelota en el área y yo solo tenía que hacer el resto.”
Su salto fue impresionante. De jugar ocho partidos y marcar un gol, pasó a convertirse en uno de los delanteros más efectivos del país. Él mismo intenta explicar esa transformación: “En el primer año tuve mucha competencia: Zequinha, Heliardo, Tuga… jugadores con mucha calidad».
Era mi primer año en un campeonato diferente, y me llevó tiempo adaptarme. Pero en el segundo año devolví toda la ayuda que me habían dado.”
La caída y la reconstrucción de Vitória FC con Pedro Catarino como
A pesar del éxito individual, el contexto colectivo fue muy duro. El Vitória terminó primero en su grupo, superó la fase de ascenso y fue subcampeón nacional, pero por cuestiones administrativas acabó descendiendo dos categorías. “Fue difícil asimilarlo”, recuerda Catarino.
“Le dije a mi padre que no iba a salir de Vitória. Me quedaría para ayudar a devolverlo a lo más alto.”
Con él permanecieron Diogo y Gui, tres pilares en la reconstrucción. “Fuimos una gran ayuda para los nuevos jugadores, que quizá no conocían bien la historia del Vitória. Muchos se fueron, pero se fueron siendo más vitorianos de lo que eran cuando llegaron.”
Ambición y realismo: el próximo desafío
Tras una temporada inolvidable, Catarino mantiene los pies en el suelo.
“Superar los 44 goles es muy difícil, pero si marco la mitad, 20, ya estaré feliz. Es señal de que el equipo está bien.”
Acostumbrado a manejar la presión y el interés de otros clubes, el delantero prefiere centrarse en el presente. Su proyección despierta el interés de agentes y representantes, pero él lo tiene claro: “Todas mis decisiones pasan por mi padre. Para mí, él es mi representante.”
Entre el dinero y la felicidad
Al inicio de la temporada, Catarino tuvo una breve experiencia fuera: una oferta desde Dubái. Sin embargo, pronto entendió que no estaba preparado.
“No estaba listo para dejar mi ciudad, a mi hijo de dos años, a mi familia, mis amigos, el Vitória. Fue muy difícil. El dinero va y viene, pero la felicidad está primero.”
Su felicidad tiene nombre y lugar: el Estadio do Bonfim.
“Jugar donde siempre soñé, tener a mi familia en la grada y celebrar cada gol con ellos es la mayor alegría que puedo tener.”
El futuro: Vitória de Setúbal en la Primeira Liga
Cuando se le pregunta por el futuro, no duda: “Dentro de cinco años quiero estar en la Primera Liga con el Vitória. Ese es mi objetivo.”
Aunque sabe que podrían llegar ofertas, su conexión emocional pesa más:
“Depende, pero para irme fuera no estoy preparado. Mi hijo es pequeño y no quiero estar lejos. Quiero estar aquí.”

