Fátima Pinto: «Me emociona haber cumplido mis sueños como futbolista».

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En una nueva entrega en el video podcast Fútbol Portugués desde España, conversamos con Fátima Pinto, una de las jugadoras más emblemáticas del fútbol femenino luso. (Imágenes: Hernâni Pereira/FPF)

La futbolista portuguesa Fátima Pinto (Funchal, 1996) ha sido protagonista de la evolución de la modalidad en su país en las últimas décadas hasta su actual etapa de profesionalización. Con una trayectoria que incluye etapas en España (Santa Teresa y Alavés), Portugal (Sporting CP) y ahora Francia, la internacional portuguesa comparte en esta entrevista una mirada profunda sobre su recorrido, los retos que ha enfrentado y la transformación del fútbol femenino en su país.

Orgullo por representar a Portugal en la selección

Fátima Pinto es una de las jugadoras históricas de la selección portuguesa, habiendo vivido la transición del equipo desde los años de dificultad para competir hasta alcanzar fases finales de Eurocopas y Mundiales. “Me deja muy feliz haber estado en todas las etapas de nuestra selección”, asegura la jugadora, quien considera que representar a Portugal en grandes torneos ha sido uno de sus mayores logros profesionales.

La mediocampista recuerda los primeros años de su selección, cuando Portugal debía medirse a potencias como Estados Unidos, Brasil o Suecia en la Algarve Cup, una competición que, aunque dura, fue clave para el crecimiento del equipo. En aquel entonces, la idea de “competir para ganar” parecía inalcanzable, pero Fátima explica que esa mentalidad fue el punto de partida para el progreso de la selección. “Queríamos competir y queríamos ganar, aunque sabíamos las dificultades que teníamos”, recuerda.

Con la llegada del entrenador Francisco Neto, Portugal comenzó una nueva etapa de trabajo y crecimiento, fruto de la experiencia acumulada ante rivales de máximo nivel. “Han pasado diez años y la evolución ha sido enorme”, afirma Fátima, aunque reconoce que 2025 fue un año complicado para el combinado nacional.

Competir sin conformarse

Pinto destaca la exigencia interna del equipo luso, subrayando que ninguna jugadora se conforma solo con llegar a una fase final. “No es suficiente para nosotras”, admite. Esa ambición hizo que la eliminación en la última Eurocopa dejara un sabor amargo. “Salimos tristes porque sabíamos que podíamos haber hecho un poquito más”, comenta.

El partido inicial ante España fue especialmente duro: un gol encajado en el primer minuto marcó el tono emocional de la competición. “Es difícil mentalmente empezar así”, confiesa. Aun así, valora el aprendizaje que cada torneo deja, especialmente para una generación que ha vivido el cambio estructural del fútbol femenino en Portugal.

Una jugadora versátil y con liderazgo

A lo largo de su carrera, Fátima ha demostrado una gran versatilidad táctica. Aunque su posición natural es la de mediocentro, ha actuado como defensa central en múltiples ocasiones. “Siempre que el equipo me necesita, estoy para ayudar”, dice. Esa disposición, junto con la confianza de sus entrenadores, ha sido clave en su trayectoria tanto en clubes como en la selección.

Pese a su perfil organizador y su capacidad para incorporarse al ataque —ha alcanzado cifras cercanas a los diez goles por temporada en varias campañas—, la jugadora ha sabido adaptarse a las necesidades de cada equipo. “Es una idea fantástica verte en esa posición”, le comenta el entrevistador al recordar sus actuaciones como central, lo que Fátima recibe con humildad y satisfacción.

Los saltos en su carrera y los desafíos del cambio

El recorrido de Fátima Pinto ha estado marcado por transiciones complejas. Desde su debut en Funchal, su paso al Ouriense —entonces el mejor equipo de Portugal— y posteriormente a Santa Teresa en España, la jugadora ha enfrentado realidades muy distintas. Más tarde, su llegada a Sporting CP coincidió con el salto del club a la profesionalización del fútbol femenino.

Mirando atrás, considera que su primer gran salto fue el más difícil: “Salir de Madeira siendo tan joven fue muy duro, todo era nuevo, pero llegué muy contenta y conseguimos ganar la liga”, recuerda.

España, Sporting y el salto a Francia

Fátima confiesa que sus dos etapas en España fueron, futbolísticamente, las más duras. “Me gusta tener el balón y jugar en equipos que tocan”, explica. En Santa Teresa, el proyecto era diferente a su estilo, y en Alavés, un cambio de entrenador derivó en un fútbol más directo. “Sufro un poco jugando así”, admite.

En contraste, su etapa en el Sporting CP fue una de las más felices de su carrera. Allí encontró un entorno exigente pero acorde con su filosofía de juego. “Tenía mucho balón, me gustaban los entrenos… cuando estoy feliz no siento tanto la exigencia”, comenta. Sin embargo, reconoce que en España la competencia era feroz, incluso en clubes modestos: “Cada punto costaba muchísimo, y si no estás feliz en el proyecto, todo se hace más duro”.

Cuando llegó el momento de dejar el Sporting, la decisión no fue sencilla. Aunque evita entrar en detalles sobre su salida, asegura que su fichaje por la Primera División francesa fue un paso desafiante y motivador. “No conocía mucho la liga, pero decidí venir y arriesgar otra vez. Me ha sorprendido y me está gustando mucho”, afirma.

Por ahora, su futuro sigue abierto: “Iremos viendo. Me siento bien aquí y me gusta estar donde estoy”, dice con serenidad.

De Madeira al mundo

Al hablar de sus orígenes, Fátima recuerda el contexto limitado del fútbol femenino en Madeira hace más de una década. “Éramos cinco equipos, era muy difícil creer que podría pasar algo grande”, relata. Pese a ello, desde niña tenía claro su sueño: “Siempre le dije a mi madre que quería ser jugadora de fútbol”.

En su infancia, apenas se televisaban partidos femeninos, lo que hacía difícil imaginar una carrera profesional. “No conocía ni la liga portuguesa ni la francesa porque no se podían ver”, explica. Pero al salir de Madeira descubrió un mundo nuevo y competitivo: “Vi otras jugadoras, vi el nivel que había, y pensé: quiero ir a descubrirlo”.

Aun siendo joven, Fátima mira atrás con emoción al recordar el camino recorrido. Su historia es la de una futbolista que ha desafiado las limitaciones geográficas y estructurales para convertirse en una referente del fútbol portugués.

De los sueños de Madeira a la élite europea

Cuando Fátima Pinto mira atrás y se recuerda como aquella niña de Madeira que soñaba con ser futbolista, la emoción es inevitable. “Me emociona un poco, ¿sabes? Era una realidad difícil, no teníamos nada, jugábamos al fútbol porque nos gustaba”, confiesa.

El recorrido desde las calles de Funchal hasta los grandes estadios europeos no ha sido sencillo, pero para ella, cada paso ha valido la pena. “Poder llegar ahora donde estoy, ver que tenemos profesionalización de las ligas, me deja muy contenta. Tengo mucha curiosidad por ver cómo estará esto dentro de unos años, cuando ya sea espectadora y no jugadora”, dice con una sonrisa.

Su trayectoria resume, en buena medida, la evolución del fútbol femenino portugués: desde la precariedad hasta la consolidación. “Estoy muy contenta por todo lo que he pasado: desde Funchal, el Oriense, el Santa Teresa, el Sporting, el Alavés y ahora aquí. Haber vivido todas esas etapas me ha hecho crecer, no solo como jugadora, sino también como persona”.

Fátima Pinto participa en el Extraño orden del fútbol portugués

Valentía y determinación desde el primer paso

Salir de Madeira siendo menor de edad no fue una decisión fácil, pero Fátima asegura que nunca tuvo miedo. “Estaba muy decidida. Desde pequeña era muy independiente, no lloraba por mis padres. Sabía lo que quería y fui sin pensarlo dos veces”, recuerda.

La oportunidad de ir a España le llegó gracias a Cláudia Neto, otra referente del fútbol luso. “Ella me habló del equipo y me dijo que tenían interés en mí. Yo le respondí: ‘voy’. No me lo pensé. Ni el dinero ni nada, porque en esa época no ganábamos nada con el fútbol. Lo hice por la experiencia y por la curiosidad de conocer otra liga”.

Esa valentía, esa capacidad de lanzarse sin mirar atrás, marcó su carrera. “No me arrepiento de nada. Todo forma parte del camino, lo bueno y lo menos bueno”.

Cumpliendo los sueños como fútbolista de la Fátima Pinto niña de Madeira

A lo largo de los años, Fátima Pinto ha conquistado títulos, ha representado a su país en Eurocopas y Mundiales, y se ha consolidado como una de las jugadoras con más internacionalidades en la historia de Portugal. Cuando se le pregunta si ha cumplido sus sueños, su respuesta es clara:

“Sin duda. A veces me preguntan cuáles son mis objetivos, y pienso en aquella niña de Madeira. He cumplido todos mis sueños. No eran cosas gigantes, pero lo que me planteé —jugar un Mundial, una Eurocopa, ser campeona de liga—, todo eso que parecía imposible, lo hice”.

Fátima se define como una jugadora realista, con los pies en la tierra. “No sueño con ser la mejor del mundo. Sé que eso no va a pasar, pero los objetivos que tenía, los he cumplido, y eso me deja muy feliz”.

La visibilidad y la responsabilidad del ejemplo

Jogo particular USA vs SNF Fem. A Subaru Park | Chester, PAThursday, October 23, 2025

En los últimos años, el fútbol femenino portugués ha ganado una visibilidad impensable una década atrás. Fátima reconoce el cambio, aunque lo vive con naturalidad. “Soy una jugadora muy discreta. No me gusta mucho hablar ni dar entrevistas, aunque contigo ya van dos o tres”, dice entre risas.

Sin embargo, también entiende el papel que juega como referente. “Creo que es importante pasar un mensaje a las niñas que han pasado dificultades. Me hace feliz cuando vienen a vernos, cuando dicen que les gusta cómo juego o cómo soy. Es una responsabilidad, porque nos ven como un ejemplo y tenemos que tener nuestra postura y ser responsables”.

Más que una carrera, una causa compartida

El fútbol femenino, dice, es hoy algo más grande que las carreras individuales de sus protagonistas. “Sabes lo que me hace gracia? Que el fútbol femenino se puso un poco de moda. En el Mundial había mucha gente que nunca nos había visto jugar, y nos vieron por primera vez. Algunos criticaron, claro, porque nos comparan con el fútbol masculino, y eso no tiene sentido. Pero lo importante es que la gente lo vio, que les gustó, que se interesaron. Eso es lo que cuenta”.

Para Fátima, la verdadera transformación está en las bases. “Ahora los clubes tienen sub-15, sub-13… eso antes no existía. Cuando yo tenía 13 años jugaba con mujeres de 30, de mi edad de ahora. Por eso es tan importante esa conexión con las niñas, ir a sus entrenos, estar con ellas, que sientan que pueden llegar”.

Una pionera con los pies en la tierra

La historia de Fátima Pinto como futbolista es la de una pionera que abrió camino a nuevas generaciones con coraje, humildad y una visión clara. Ha vivido el cambio del fútbol femenino portugués desde dentro: de la invisibilidad a los estadios llenos, de la precariedad a la profesionalización.

“Todo lo que he vivido forma parte del camino”, repite varias veces durante la conversación. Y en su voz no hay nostalgia, sino gratitud. Porque si algo deja claro Fátima Pinto, desde Francia y con la mirada puesta en el futuro, es que el fútbol femenino de Portugal no se entiende sin una futbolista como ella.

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