Raquel Lacerda: «Compito conmigo misma»

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Raquel Lacerda habla en exclusiva para Fútbol portugués desde España en la quinta etapa del campeonato nacional portugués disputado en Portimão.

Raquel Lacerda es una de las protagonistas del voleibol playa en Portugal. En Portimão, durante una de las etapas del Campeonato Nacional, explica cómo funciona una competición marcada por la acumulación de partidos, el calor y la exigencia física y mental.

El Campeonato Nacional se estructura a través de un conjunto de seis etapas, en las que las parejas van acumulando puntos. No todas las pruebas tienen el mismo valor, por lo que cada etapa puede tener un peso diferente dentro de la clasificación general.

La competición alcanza su desenlace en la etapa final, que es la que termina definiendo al vencedor y, por tanto, al campeón nacional.

Arena, sol y competición

Preguntada por la influencia que tienen el ranking, los puntos o los premios a la hora de afrontar cada torneo, Raquel Lacerda explica que su manera de entender el voleibol playa va mucho más allá de esos elementos.

Para ella, pensar en voleibol playa significa pensar en «arena, sol y competición conmigo misma». Es una disciplina que asocia directamente con el entorno en el que se desarrolla, pero también con un desafío personal constante.

Esa exigencia se hace especialmente evidente cuando los torneos acumulan partidos en poco tiempo. Raquel Lacerda pone como ejemplo lo ocurrido el fin de semana anterior a la entrevista. Después de tener que disputar el qualifying, su equipo consiguió alcanzar las semifinales, llegando a acumular siete partidos en apenas dos días y medio.

Todo ello, además, en unas condiciones especialmente duras: alrededor de 35 grados de temperatura y poco tiempo de descanso entre encuentros.

Por eso, para Raquel Lacerda, el voleibol playa es también una competición de resistencia.

La importancia de la gestión psicológica

La exigencia física tiene su correspondencia en el aspecto mental. Cuando una pareja juega de manera continuada y acumula partidos en condiciones de calor extremo, la gestión psicológica se convierte en un elemento fundamental.

Raquel Lacerda explica que su estrategia pasa por concentrarse especialmente en los aspectos positivos y evitar quedarse atrapada en el error. El objetivo es poder reorganizarse rápidamente después de una acción negativa y continuar compitiendo.

«Me enfoco muchísimo en las cosas buenas y no me enfoco en el error, para que consigamos reorganizarnos», explica.

La temperatura también condiciona esta gestión mental. Con el calor y el desgaste acumulado, considera necesario que el pensamiento sea especialmente selectivo, porque cada partido supone una nueva carga física y mental.

Por ello, antes de cada encuentro realizan siempre un pequeño trabajo de preparación. Ese momento previo permite afrontar el partido con la concentración necesaria y establecer el estado mental adecuado para competir.

Del voleibol de pista al voleibol playa

Actualmente, Raquel Lacerda está centrada exclusivamente en el voleibol playa, aunque durante un periodo de su trayectoria compatibilizó esta modalidad con el voleibol de pista.

Para ella, jugar en pista suponía fundamentalmente una forma de mantenerse activa y preparada para el voleibol playa. Sin embargo, considera que existe una dificultad evidente cuando se produce el cambio entre ambas modalidades.

La jugadora lamenta que Portugal no disponga de un circuito de invierno como el que existe en España. A su juicio, sería «espectacular» contar con un circuito ibérico en el que ambos países pudieran competir conjuntamente, especialmente durante los meses de invierno.

La posibilidad de disponer de una competición de estas características permitiría mantener la actividad durante todo el año y establecer una conexión más estrecha entre los circuitos de Portugal y España.

La arena exige una adaptación específica

Aunque una jugadora proceda del voleibol de pista, el paso al voleibol playa requiere un periodo de adaptación. Raquel Lacerda destaca que las primeras semanas sobre la arena son fundamentales.

No basta con llegar a la playa después de haber estado entrenando o compitiendo en pista. Hay que volver a acostumbrarse al terreno y recuperar una resistencia específica que es característica del voleibol playa.

«Es preciso estar en la arena, es preciso estar en contacto con la arena», explica la jugadora, que considera este proceso imprescindible para recuperar las capacidades físicas necesarias para competir en esta modalidad.

La arena modifica las condiciones de desplazamiento y exige un esfuerzo diferente, por lo que la adaptación constituye una parte esencial de la preparación.

Una transformación a lo largo de los años

Cuando se le pregunta por lo mejor que le ha dejado su trayectoria en el voleibol playa, Raquel Lacerda no señala únicamente una etapa o un resultado concreto. Su respuesta tiene más que ver con la transformación que ha experimentado como deportista a lo largo de los años.

La propia jugadora reconoce que actualmente es una atleta con más años de competición y que su manera de valorar lo que sucede en la pista también ha evolucionado.

Para ella, una de las mayores satisfacciones está precisamente en comprobar que puede seguir afrontando situaciones de máxima exigencia. Ser capaz de disputar siete partidos, mantener la resistencia y ofrecer un buen rendimiento representa una recompensa en sí misma.

Pero hay algo más importante: seguir disfrutando de la competición.

Raquel Lacerda destaca la felicidad de jugar con competitividad en un ambiente positivo, rodeada de música, calor y buen humor. Ese conjunto de elementos es, para ella, lo que más se lleva de cada competición.

Más allá de los resultados, los puntos o el ranking, su visión del voleibol playa está ligada a la capacidad de resistir, competir, disfrutar y seguir superándose.

En Portimão, esa filosofía vuelve a ponerse a prueba: seis etapas, partidos acumulados, temperaturas elevadas y una exigencia física y mental constante. Pero también arena, sol, música, buen ambiente y, sobre todo, la satisfacción de seguir compitiendo.

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