Pamela González: «Jamás imaginé todo lo que iba a lograr.»
Entrevista exclusiva a Pamela González, capitana de la selección uruguaya y figura en la Liga BPI con Racing Power.
Pamela González (Paysandú, 1995) es una de las figuras de la Liga BPI. La más importante al margen de los gigantes un campeonato que disputa con Racing Power.
Detrás de uno de los fichajes más rutilantes del fútbol portugués hay mucho más que nombre y experiencia. La historia de Pamela González es la de un camino construido a base de sacrificio, constancia y una ambición que no se agota. Tras diez años en el fútbol europeo —con etapas en Málaga, Granada y Sevilla FC—, la capitana de la selección uruguaya vive una nueva etapa dentro de un proyecto fuerte y en crecimiento como Racing Power, una alternativa real dentro del fútbol portugués. A nivel internacional, viene de firmar un resultado histórico con Uruguay en la última Copa América y, lejos de conformarse, sigue soñando en grande: el gran objetivo ahora es llevar a la Celeste a un Mundial y seguir empujando los límites de su carrera.
De Uruguay a la élite del fútbol europeo: los orígenes y la evolución de una carrera marcada por la constancia
Los primeros pasos: crecer jugando con chicos en Uruguay
La entrevista comienza repasando los orígenes de una trayectoria que hoy se extiende por distintos países y más de una década en el fútbol de alto nivel. Al ser preguntada por sus inicios, recuerda que no empezó a jugar desde muy pequeña.
«Comencé a jugar no a tan temprana edad, fueron a los nueve o diez años, no recuerdo muy bien. Empecé jugando con chicos, como la mayoría de jugadoras, al menos de mi edad.»
Sus primeros pasos en el fútbol se dieron en Montevideo, la capital de Uruguay, en un entorno muy ligado al deporte. Su padre era entrenador de un equipo infantil y durante mucho tiempo insistió en que se animara a entrenar con ellos.
«Al principio creo que era un poco más por vergüenza, por cosas de tener que jugar con chicos, que no me atrevía. Hasta que tanto insistió mi padre que me animé, y fue la mejor decisión que pude haber tomado, porque la verdad que me encantó.»
Jugó con chicos hasta aproximadamente los catorce años, cuando el club decidió formar un equipo femenino. En un inicio no competían en ninguna liga oficial, sino que simplemente entrenaban juntas.
«En ese equipo de chicas, la entrenadora era mi madre. Entonces siempre estuvo muy ligado también al acompañamiento de la familia.»
El apoyo familiar como pilar desde el inicio
A diferencia de otras jugadoras que han tenido que enfrentarse a la falta de comprensión de su entorno, en su caso ocurrió justo lo contrario. El apoyo familiar fue total desde el primer momento.
«Si soy lo que soy y he conseguido lo que he conseguido hasta ahora ha sido porque mis principales referentes y quienes siempre me estuvieron apoyando desde los inicios fueron mis padres.»
También destaca que nunca sufrió discriminación por jugar con chicos, algo que recuerda con especial cariño.
«Tengo muy buenos recuerdos porque me encantaba jugar con chicos. En ese sentido sí que siento que he sido una afortunada.»

Consolidación en Uruguay y el salto a España
A partir de 2010-2011, su carrera entra en una nueva etapa. Tras varios años compitiendo en la Primera División de Montevideo, pasa por Colón y posteriormente por Nacional, uno de los clubes más importantes del país.
«En Uruguay ya llevaba algunos años compitiendo en la primera división de Montevideo. Estuve algunos años en Colón y después me fichó Nacional, que es considerado uno de los clubes top de Uruguay.»
Tras una temporada en Nacional, surge la posibilidad de salir al extranjero. Primero aparece una opción para jugar en Venezuela, pero casi de inmediato surge la alternativa de España.
«Me surgió primero la posibilidad de ir a jugar a Venezuela, estuve a punto de ir, solo que muy rápido surgió lo de España y me decanté por España.»
La oportunidad llega a través de una amiga futbolista, a quien inicialmente iba dirigida la propuesta. Al pedirle la recomendación de otra jugadora uruguaya de su posición, su nombre entra en escena.
«Ella me recomendó, a partir de ahí me hicieron un seguimiento y así fue que surgió.»
Ambas terminan fichando por el Málaga CF.
Málaga CF: un proyecto ambicioso y el primer ascenso
Su etapa en Málaga se extiende durante cuatro temporadas. Tres de ellas las disputa en Segunda División, logrando el ascenso a Primera, categoría en la que juega una temporada con el club.
El proyecto del Málaga femenino en aquel momento era ambicioso y contaba con un respaldo poco habitual para la época.
«Era ella la que estaba al mando del femenino, era nuestra presidenta. Y la verdad que en ese momento le dieron mucha importancia al femenino.»
Ese apoyo institucional y económico fue clave para el crecimiento del equipo.
«A nivel económico tuvimos bastante apoyo por parte del club y eso fue una de las cosas que ayudaron a que ascendiéramos con el Málaga ese año.»
Granada y Sevilla: decisiones que marcan una carrera
Tras su paso por Málaga, ficha por el Granada CF, nuevamente en Segunda División. Allí vuelve a lograr un ascenso, pero toma una decisión importante: no debutar en Primera División con el club.
«Perfectamente podía haber jugado con el Granada en Primera División, sin embargo el Sevilla volvió por mí y pensé: ‘es ahora, no puedo dejar pasar esta oportunidad’.»
El Sevilla FC llevaba tiempo siguiéndola y finalmente logra incorporarla. Allí permanece dos temporadas, en un entorno que describe como ideal para el desarrollo profesional.
«Fue de las mejores experiencias en cuanto a tener las mejores condiciones para poder desarrollarme como profesional. Crecí mucho en Sevilla.»
Vivir la profesionalización del fútbol femenino en primera persona
Su llegada a España coincide con una etapa inicial del desarrollo del fútbol femenino profesional. Ella misma recuerda cómo eran las condiciones al inicio.
«Yo llegué a España y jugaba en segunda división, no tenía contrato profesional.»
Con el paso de los años, fue testigo directo de una evolución enorme.
«A día de hoy las jugadoras de primera división tienen contrato profesional, condiciones óptimas, infraestructuras increíbles. Ya no se viajaba en autobús, se viajaba en avión.»
Esa transformación le permite valorar aún más su recorrido.
«Desde mis inicios en Uruguay, donde no tenía nada o tenía muy poco, hasta hoy, que prácticamente tengo las mejores condiciones para entrenar y jugar, he pasado por todo.»
La clave de su evolución: ambición, constancia y competitividad
Al comparar sus primeras etapas con su última temporada en Sevilla, reconoce una evolución muy marcada como futbolista.
«Siempre me propuse objetivos más grandes de los que había alcanzado hasta ese momento. La clave ha sido la constancia, el sacrificio y querer siempre mejorar.»
Se define como una jugadora muy exigente consigo misma, tanto dentro como fuera del campo.
«No me conformo. Siempre intento mejorar. Me cuido, me gusta estar bien físicamente y tener una vida saludable.»
Su carácter competitivo es otro de los rasgos que destaca.
«Soy muy autoexigente. Siempre digo que entreno como juego. Soy muy competitiva, me molesta incluso perder un partido de entrenamiento.»
Elegir destinos: fútbol, exigencia y estilo de vida
Más allá del aspecto deportivo, sus decisiones también han estado influenciadas por la calidad de vida. Málaga, Granada, Sevilla y ahora Lisboa comparten elementos que valora especialmente.
«Andalucía me tenía atrapada, por el clima y por la gente. Desde que llegué a España no he salido de Andalucía.»
Incluso cuando tuvo que elegir entre Sevilla y la Real Sociedad, el estilo de vida fue un factor clave.
«Era elegir entre el norte y el sur. Totalmente opuestos.»
Lisboa, su actual destino, encaja perfectamente con esa forma de entender la vida y el fútbol, y supone un nuevo reto en un equipo con un alto nivel de exigencia.
Racing Power y el desafío de competir con los grandes
Ella es clara al hablar del contexto competitivo en Portugal. Reconoce el peso histórico de clubes como Benfica y Sporting, pero subraya que el proyecto de Racing Power no es improvisado ni oportunista. Desde su perspectiva, el club tiene una ambición definida: competir de verdad por los puestos altos, incluida la tercera plaza que da acceso a la Champions.
Destaca que la presión existe, pero que el club se encuentra en una fase de construcción, con inversiones progresivas y una mejora constante de las condiciones. De hecho, una de las cosas que más le sorprendió al llegar fue precisamente el nivel de las instalaciones:
“Las expectativas fueron mejores de lo que creía en cuanto a condiciones. Campo de entrenamiento, gimnasio… fue mejor de lo que yo conocía por gente que había pasado por Racing Power.”
Para ella, el discurso ambicioso solo tiene sentido si va acompañado de hechos. Y en ese sentido, considera que el club está dando pasos reales para crear un entorno cada vez más profesional, mejorando año a año las condiciones de las futbolistas.
Una liga abierta y una oportunidad real
En su análisis de la liga portuguesa, resalta una idea clave: más allá de los dos grandes, el resto de equipos están muy igualados. Eso convierte la lucha por la tercera plaza en un objetivo difícil, pero alcanzable.
Ella insiste en que no se trata de prometer resultados inmediatos, sino de entender el proceso:
“Está muy bien querer algo, pero ¿qué tenemos para poder conseguirlo? El Racing Power está intentando darnos condiciones mejores cada año.”
Desde su punto de vista, la apuesta del club es clara: crecer con bases sólidas y competir cuando el proyecto esté preparado para hacerlo.
Setúbal, identidad y apoyo institucional
Uno de los aspectos que más valora es la conexión del club con la ciudad de Setúbal. Racing Power es actualmente el único equipo de la máxima categoría en una ciudad con enorme tradición futbolística, y eso se nota.
Ella confirma que el apoyo municipal es constante y tangible. Las instalaciones donde entrenan y desarrollan su día a día pertenecen al municipio, y el respaldo se refleja también en la asistencia creciente de público:
“Cada fin de semana se está incrementando el número de personas que vienen a vernos. Eso habla de que tanto el club como el municipio están haciendo una buena labor.”
Incluso en condiciones adversas, como partidos con lluvia intensa, la presencia de aficionados sigue aumentando, algo que ella interpreta como una señal muy positiva para el futuro del proyecto.
La selección uruguaya de Pamela González: orgullo, liderazgo y evolución
Cuando habla de la selección, su tono cambia. Aquí aparece una dimensión más emocional y personal. Lleva alrededor de cinco años como capitana de la selección mayor, un rol que asume con orgullo y responsabilidad.
Reconoce que nunca imaginó una trayectoria así cuando empezó a jugar:
“Nada de lo que me ha pasado hasta ahora me lo hubiese esperado cuando comencé.”
Define su relación con la selección como algo profundamente identitario. Se considera una jugadora muy patriota y explica que cada convocatoria es una forma de reconectar con sus raíces, con su gente y con su país.
Una Copa América histórica y un sueño pendiente
Uno de los hitos más importantes de su carrera reciente fue la última Copa América, donde Uruguay logró, por primera vez, quedar entre las cuatro mejores selecciones del continente. Ella fue protagonista, marcó goles importantes y ejerció el liderazgo como capitana.
Subraya que este logro refleja el crecimiento del fútbol femenino uruguayo, aunque también señala una realidad compleja: la mayoría de las jugadoras han tenido que emigrar para poder dedicarse al fútbol de manera profesional.
Su gran objetivo pendiente es claro y lo expresa sin rodeos: clasificar a un Mundial con la selección absoluta.
“Es uno de los sueños pendientes que tengo antes de terminar mi carrera.”
Aunque ya disputó un Mundial sub-17, todavía no ha podido hacerlo con la selección mayor. Tras quedarse cerca en la última Copa América, siente que el objetivo está cada vez más próximo.
El legado: ser referente y mejorar las condiciones
Cuando se le pregunta por su mayor contribución al fútbol femenino, su respuesta es reflexiva y generosa. No habla solo de rendimiento deportivo, sino de impacto a largo plazo.
Destaca que es una de las pocas futbolistas uruguayas que ha emigrado de continente y se ha mantenido diez años en Europa, algo que espera sirva de ejemplo para las generaciones más jóvenes.
Pero su mayor orgullo está en otro plano: la lucha colectiva por mejores condiciones en la selección.
“Hemos conseguido que se mejoraran muchas condiciones. Hoy existe un contrato que garantiza no solo lo económico, sino también campos de entrenamiento, viajes y traslados.”
Ese avance, logrado junto a otras jugadoras veteranas, es el legado que quiere dejar cuando termine su carrera.
Mirar atrás con satisfacción y seguir queriendo más
Al cerrar la entrevista, ella hace balance. Se queda especialmente con haber jugado en la Primera División de España, una experiencia que considera de las mejores de su carrera, y con el cuarto puesto en la última Copa América, aunque doliera quedarse sin podio tras perder por penales.
Se siente bien física y mentalmente, convencida de que todavía tiene años por delante si las lesiones respetan. Y resume su camino con una mezcla de orgullo y ambición:
“Si pienso cuando comencé, era impensable que iba a conseguir todo lo que he vivido. Me siento realizada, pero siempre quiero más.”
Un cierre que define perfectamente su trayectoria: crecimiento constante, ambición sostenida y una mentalidad que sigue mirando hacia adelante.

