Lucas Cañizares: «No descansaré hasta exprimirme y llegar al nivel que puedo alcanzar».

Compartir publicación

Entrevista exclusiva con el guardameta español que comienza su segunda temporada en Portugal con SC Farense.

A Lucas Cañizares (Valencia, 2002) se le presenta una etapa ilusionante. Arranca su segunda temporada en Portugal y lo hace, de nuevo, con la camiseta de SC Farense, donde espera consolidarse. Ya dejó buenas sensaciones en su paso por Feirense, donde demostró su potencial y madurez bajo palos. Ahora sabe que tendrá muchos ojos pendientes de su evolución.

Pero eso no le intimida. De hecho, su gestión de la presión es una de sus fortalezas. Lucas Cañizares está acostumbrado a convivir con ella. Se formó durante una década en una de las canteras más exigentes del mundo: la del Real Madrid. Desde infantiles hasta el primer equipo, creció compitiendo al máximo nivel y aprendiendo lo que significa defender una portería con historia.

SC Farense es un club histórico del fútbol portugués, con una afición apasionada y exigente. El equipo del Algarve tiene un objetivo claro: regresar a la Primeira Liga. Consciente del desafío, Lucas asume el reto con ambición, sabiendo que cada partido será una prueba de nivel en un entorno competitivo y con presión constante desde la grada.

A continuación les dejo con la entrevista:

Vídeo en Youtube y audio en Ivoox:

 


Antes de comenzar a grabar, le veo hablando muy bien en portugués…

Yo parto con un poquito de ventaja porque, por suerte, desde pequeño fui a un colegio bilingüe en francés. Luego, cuando estuve en Madrid, también estudié en un colegio donde se usaba mucho el inglés. Creo que saber otros idiomas te da más vocabulario y te facilita aprender nuevas lenguas.

Vine con conocimientos cero, pero desde el primer día puse mucho empeño, porque me encanta aprender idiomas. Además, creo que es algo muy importante, que te ayuda a integrarte más rápido. No necesité profesor; me gustó mucho hablar, escuchar, y creo que ahora tengo un nivel bastante aceptable para llevar más o menos un año aquí.


Comienza tu segundo año en Portugal. ¿Cómo compara este inicio de temporada con el de la pasada?

Es algo distinto. En el inicio de la temporada pasada llegué justo en la semana en que empezaba la liga. No me dio tiempo a tener ese recorrido, no tuve tanto margen para integrarme con mis compañeros, y entramos directamente en competición. Este año he trabajado un mes completo; empezamos el 30 de junio y estoy mucho más preparado e integrado. También tengo un mejor conocimiento táctico de lo que quiere el entrenador.

Además de la ilusión con la que vengo, ahora conozco bien el reto. Sé cuáles son los objetivos del club, cómo funciona, cómo es la liga. Ya he competido en Segunda División durante los últimos 4 o 5 meses. Estoy con muchas ganas de empezar. Puede ser un reto bonito: estoy preparado y voy con todo.


SC Farense es un club histórico, no solo en el Algarve, sino en todo Portugal. Tiene una afición muy exigente, la más fuerte del sur. ¿Cómo lo valora?

Creo que eso lo hace muy especial. Al final, los clubes que están en Lisboa o en Oporto comparten ciudad y región con los tres grandes de Portugal. Pero aquí, en Faro, en 250 kilómetros a la redonda, no hay un club más importante.

Aquí se nace y se crece viendo a Farense, y eso hace que todo esté muy arraigado a la ciudad y al estadio, que es histórico. Hay una masa social grande y competir aquí tiene un punto diferente, especial. A mí me parece más bonito competir aquí que en muchos otros clubes.

He tenido la oportunidad de ver partidos del Benfica, del Porto y del Sporting en muchos campos, y he visto cómo, aun jugando de visitantes, tienen mucho apoyo. Pero eso no pasa en Faro…

Aquí en Faro la gente es de Farense. Cuando los grandes vienen aquí, realmente juegan de visitantes. Y eso se nota en el ambiente, en los alrededores del estadio… La gente ya nos está apoyando. Llegamos al estadio con mucha fuerza y vemos cómo está lleno.

Eso también es una responsabilidad, porque esta ciudad sufre cuando el club no está en Primera. Cuando el club está en Segunda, sentimos enseguida esa misión de devolverlo al lugar que creemos que merece. Y estoy seguro de que se ha ganado su sitio en la historia de la Primeira Liga.


“Cada partido en Portugal es un reto”

Has jugado en Feirense la segunda parte de la temporada pasada. Viene del Madrid. ¿Qué sensaciones te dejó el campeonato portugués?

Una cosa es la idea con la que vienes y otra, la realidad que te encuentras. Yo venía de España, donde quizás solo conocemos a los equipos grandes, los que juegan competiciones europeas. No sabía la magnitud del resto.

La realidad es que cuando llegué aquí y fui a campos como Braga, Moreirense, o a las islas… Te das cuenta de que hay clubes fuertes y que no todo se reduce a tres equipos. El resto tiene mucho nivel, y lo notas cuando cuesta ganar. No es solo competir contra los grandes.

El resto competimos muchísimo. Hay mucha igualdad y cada partido es un reto. Eso me sorprendió. No sabía realmente el nivel del campeonato, y fue una gran sorpresa. Creo, además, que está aumentando.

Mi sensación desde que llegué hasta ahora es que el nivel está subiendo. Cada vez hay más jugadores jóvenes llegando.


En ese sentido, Portugal está siendo un destino importante para los jugadores españoles. ¿Cómo lo explicas?

Yo busqué en la liga portuguesa cosas que quizás no encontraba en el mercado español, sobre todo en Segunda División. Me refiero a esa apuesta por el talento joven, por la juventud, por dar confianza.

En Segunda española muchos clubes compiten a corto plazo por resultados y buscan veteranía. En Portugal sí hay esa inversión en el talento joven. Se alimenta a las cinco grandes ligas, y eso lo estamos viendo.

La visión hacia el jugador joven es otra. Y en España se están dando cuenta. Por eso, cada vez más jugadores, y yo entre ellos, venimos a buscar esa confianza y continuidad.


Estuviste 10 años en el Real Madrid, desde infantiles hasta el primer equipo. ¿Cómo fue esa evolución?

La exigencia del Real Madrid la conoce todo el mundo. Es el club más laureado de la historia, y eso se nota en el día a día. Compartí vestuario y trabajé con grandísimos jugadores. Año tras año, venían los mejores de España a competir.

Eso me ayudó mucho. Me obligó a dar siempre mi máximo. He tenido una competencia brutal, con los mejores porteros jóvenes del país. Fue un reto constante.

Competí en infantil, cadete, juvenil… Fui capitán todos los años en juveniles, ganamos la Youth League con Raúl como entrenador.

Esa formación hay que aprovecharla. No todos tienen acceso a algo así. Los valores que me inculcaron son muy grandes. Ahora me toca dar rendimiento con esa formación.


Llega a Madrid con 12 años, solo, dejando Valencia y su familia. ¿Cómo se vive eso?

Fue duro. Vivía en Valencia, y toda mi familia estaba allí. Me fui a Madrid con 12 años, a la residencia. Hasta los 18 viví solo. Es verdad que me centré también en los estudios, pero estaba allí por un sueño.

No te vas 400 km de casa si no tienes claro que vas a darlo todo.


«No he conseguido nada todavía»

¿Y cuándo sientes que lo has conseguido?

Llegar es relativo. En mi caso, jugando en las inferiores del mejor club del mundo, destacando en mi generación, sabía que tenía talento. Pero de ahí a decir “he llegado”… Nunca lo he pensado. Ni siquiera ahora.

No creo haber conseguido nada todavía. Tengo mucho por lo que luchar. Sé que puedo dar más y no estoy satisfecho.

Mi objetivo es sacar el máximo de lo que tengo. No voy a descansar tranquilo hasta que me retire y pueda decir: “Lo di todo. Llegué al nivel que podía alcanzar y exprimí todo lo que tenía”.


Es un mundo exigente desde niño. ¿Sigues disfrutando?

Sí. Estar en el foco tiene sus cosas buenas y malas. En mi caso, además, está el plus de tener un padre que fue internacional. No puedo evitar ese foco, para lo bueno y lo malo.

No me ha incomodado la presión. La he sufrido cuando he fallado, porque un fallo se multiplica por el mediatismo. Pero también la he sabido llevar. Me ha servido para salir al campo con responsabilidad.

No me arrepiento de nada: ni de mi padre, ni del escudo que llevé, ni de la formación que tuve. Esa presión existe. Pero al final jugamos al fútbol. La presión real es la de quien no tiene qué comer o vive una situación familiar complicada.

Nosotros hacemos lo que nos gusta. Y esa presión, bien gestionada, te motiva. Terminar un partido y saber que lo diste todo es una satisfacción enorme.


Hablas con naturalidad sobre la presión. ¿Has trabajado el aspecto mental?

Sí. He trabajado con psicólogos. Siempre he intentado enfocarme en lo que puedo controlar. En el fútbol hay muchas distracciones, pero cuando te pones los guantes y empieza el partido, hay que olvidarse de todo y concentrarse en el juego.

He hecho ejercicios mentales para estar preparado. Como portero, tu partido se mide en 3 o 4 acciones. No estás corriendo todo el tiempo, no se aplaude tu esfuerzo, sino tu acierto.

No depende solo de tu habilidad. Depende de lo concentrado que estés, de cuántas distracciones tengas. Eso se entrena.


Para terminar: imagine que estamos al final de temporada. ¿Qué le a Lucas Cañizares gustaría poder decirme?

Me encantaría decirte que trabajamos bien, que tuvimos un grupo sano y competitivo. Que asumimos la responsabilidad de luchar por el ascenso y que lo dimos todo.

Sabemos que hay que trabajar muchísimo para lograrlo. Pero siendo realistas, tenemos talento, un cuerpo técnico con ilusión y una buena preparación.

Vamos a salir a ganar todos los partidos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *