Nuno Cristóvão: experiencia, liderazgo y visión global del fútbol
Entrevista exclusiva a una de las personalidades más importantes en el desarrollo del fútbol femenino y de formación de Portugal.
Es un gran honor compartir esta entrevista con Nuno Cristóvão, una de las figuras más influyentes en el desarrollo del fútbol femenino portugués y un referente por su trayectoria como entrenador, seleccionador y dirigente deportivo. El impacto de su Sporting CP es inolvidable para quiénes quedaron prendados en la explosión del fútbol femenino hace más o menos una década.
Claro. En esta primera parte, conviene mantener el carácter biográfico de la conversación y ordenar cronológicamente su trayectoria, especialmente la transición entre fútbol masculino y femenino y su llegada a Sporting CP.
Una etapa de jubilación, pero sin alejarse del fútbol
Después de toda una vida dedicada a la enseñanza y al fútbol, la jubilación ha abierto para él una etapa diferente. Ya retirado de su profesión como profesor de Educación Física y tras más de cuatro décadas vinculado a los banquillos, reconoce que continúa sintiéndose en condiciones de asumir nuevos desafíos, aunque ahora las condiciones para regresar al trabajo profesional deben ser diferentes.
Durante prácticamente toda su trayectoria, consiguió compatibilizar su actividad como entrenador de fútbol con su trabajo como profesor de Educación Física en la enseñanza pública. La única excepción significativa se produjo durante tres de los cuatro años en los que ejerció como seleccionador de las selecciones nacionales femeninas de Portugal.
En aquel momento, explicó al entonces responsable de todas las selecciones portuguesas, Carlos Godinho, que resultaba imposible continuar simultáneamente con ambas responsabilidades. Trabajar con alumnos del último curso de la enseñanza secundaria y, al mismo tiempo, ejercer como entrenador de las selecciones femeninas hacía extremadamente difícil conciliar las dos actividades.
Sin embargo, durante los más de cuarenta años restantes de su trayectoria como entrenador, la combinación entre enseñanza pública y fútbol fue una constante.
Hace aproximadamente un año llegó su jubilación y, al mismo tiempo, tuvo que afrontar una operación de columna vertebral. La temporada 2025-2026, que está a punto de terminar, ha sido por ello diferente. Por cuestiones personales y, sobre todo, por el proceso de recuperación de la intervención quirúrgica, no ha entrenado ni ha estado vinculado de manera permanente a ningún proyecto profesional dentro del fútbol.
Eso no significa, sin embargo, que se haya alejado completamente de este deporte. Ha continuado realizando diferentes actividades relacionadas con el fútbol, aunque de manera puntual y sin un compromiso profesional estable.
Esperar una oportunidad que realmente motive
Su próximo paso dependerá de las propuestas que puedan aparecer. Asegura que todavía se siente capacitado para trabajar, pero tampoco está buscando activamente un puesto.
Una de las enseñanzas que adquirió muy pronto en su carrera, tanto en la enseñanza pública como en el fútbol, fue precisamente la necesidad de no depender económicamente del fútbol.
Cuando comenzó su trayectoria profesional, a comienzos de los años ochenta, no era sencillo para un profesor de Educación Física conseguir una oportunidad para trabajar a tiempo completo en el fútbol. Por ese motivo decidió mantener siempre las dos actividades.
Ahora, en una etapa diferente de su vida, está dispuesto a esperar. Si aparece un proyecto que le motive, estudiará la posibilidad de aceptarlo. Si no sucede, continuará realizando otras actividades relacionadas con el fútbol, aunque sin compromiso profesional.
Reconoce que no le resulta completamente extraño no tener un trabajo diario en el mundo del fútbol, porque siempre ha sido una persona con muchas cosas entre manos. De hecho, algunas personas le han preguntado si echa de menos esa rutina.
Su respuesta está relacionada con la motivación. Le gusta profundamente el fútbol y disfruta trabajando en este deporte, pero considera que, llegado este momento de su vida, un nuevo proyecto debe reunir unas condiciones determinadas.
La motivación y la competencia como condiciones fundamentales
Para él, no basta con trabajar por trabajar. La motivación y el reconocimiento profesional tienen que estar presentes.
Explica que, cuando no existe motivación o cuando las personas con las que se trabaja no ofrecen la recompensa adecuada por el trabajo realizado, no considera que merezca la pena preocuparse excesivamente por conseguir una oportunidad.
Su posición actual es clara: si vuelve a trabajar profesionalmente en el fútbol, tendrá que tratarse de un proyecto que merezca la pena tanto desde el punto de vista de la motivación como desde el de la recompensa.
Y en ese planteamiento aparece una palabra que ha marcado buena parte de su trayectoria: competencia.
Hace aproximadamente tres meses recibió una propuesta para entrenar a una selección nacional femenina de un país africano. Sin embargo, la oferta económica que recibió representaba una cuarta parte de la cantidad ofrecida a una entrenadora, según explica, que ni siquiera tenía el nivel máximo de UEFA, el UEFA Pro.
Decidió no aceptar la propuesta.
Su razonamiento no estaba relacionado con que la persona contratada fuera mujer. Precisamente al contrario: considera que hombres y mujeres deben ser recompensados por su trabajo en función de su competencia y de aquello que son capaces de aportar.
La competencia por encima del género
Es un asunto sobre el que se siente cómodo hablando porque, a lo largo de su carrera, ha concedido una importancia especial a la competencia profesional.
Recuerda, por ejemplo, su etapa como entrenador de los equipos sub-17 del Benfica. La primera persona que trabajó con él en aquel proyecto fue una mujer, precisamente porque consideraba que era muy competente para desempeñar aquella función.
Por tanto, insiste en que su permanencia en el fútbol nunca ha estado determinada exclusivamente por el dinero. Está en este deporte por pasión.
Sin embargo, reconoce que, en este momento de su vida, un regreso profesional debe tener sentido en todos los aspectos. Un trabajo que exige una dedicación prácticamente permanente, «24 horas al día, siete días por semana», debe estar acompañado de unas condiciones que estén a la altura de esa exigencia.
Mientras tanto, no siente especialmente la ausencia del trabajo cotidiano. Cada día continúa recibiendo peticiones relacionadas con el fútbol: personas que le solicitan ayuda para una cuestión, un análisis o una determinada tarea. Muchas veces realiza esas actividades sin recibir ninguna compensación económica.
Más de cuatro décadas entre el fútbol masculino y el femenino
Una de las cuestiones que más le han planteado a lo largo de los últimos años es su supuesta mayor vinculación con el fútbol femenino que con el masculino.
Él matiza esa percepción con los datos de su trayectoria. Explica que ha estado aproximadamente 45 o 46 años relacionado con el fútbol —una cifra que quiere precisar con mayor exactitud— y que, de ese tiempo, alrededor de 28 años corresponden al fútbol masculino y 18 al femenino.
Considera que muchas personas desconocen su recorrido desde los comienzos de su carrera como entrenador.
Su formación específica en Educación Física, con especialización en entrenamiento de fútbol, terminó en 1983-1984. Sin embargo, su relación con los banquillos había comenzado mucho antes.
De entrenar con 16 años a su primera experiencia profesional
Cuando tenía solamente 16 años ya entrenaba equipos en Castelo Branco, la ciudad del interior de Portugal donde vivía. Desde muy joven tenía claro que le gustaba entrenar y que quería desarrollar esa actividad.
Una vez finalizado su curso de Educación Física, llegó su primera oportunidad para entrenar un equipo. Y, curiosamente, fue en el fútbol femenino.
La oportunidad apareció en el equipo de Carcavelos, cerca de Lisboa, en la línea de Cascais. No fue durante la primera temporada, pero en la segunda consiguió proclamarse campeón del distrito de Lisboa.
Aquella experiencia le permitió comprobar las posibilidades que ofrecía el fútbol femenino, aunque el contexto de la época era muy diferente al actual.
Estamos hablando de 1986-1987. En aquel momento, el fútbol femenino portugués tenía una dimensión todavía muy reducida: el número de jugadoras no llegaba a las 500 y existían muy pocos equipos.
Por ese motivo, si quería evolucionar como entrenador, entendió que necesitaba buscar otros desafíos que el fútbol femenino de aquel momento no podía ofrecerle.
El paso al fútbol masculino
Fue entonces cuando comenzó a buscar nuevas oportunidades en el fútbol masculino, inicialmente en las categorías de formación.
Entrenó equipos masculinos de los niveles de edad más bajos y, posteriormente, apareció la posibilidad de trabajar como segundo entrenador en categorías superiores.
En 1988-1989 llegó incluso a equipos de la tercera división nacional. En aquella época, la estructura del fútbol masculino portugués estaba formada por primera, segunda y tercera división nacional.
Su recorrido en el fútbol masculino se prolongó hasta el año 2000.
Durante esos años pasó prácticamente por todos los escalones de formación: sub-19, sub-17, sub-15 y sub-13, acumulando experiencias en diferentes categorías y contextos competitivos.
Después apareció una nueva posibilidad que cambiaría nuevamente el rumbo de su trayectoria: trabajar con las selecciones nacionales.
Cuatro años como seleccionador nacional femenino
Durante cuatro años ejerció como seleccionador nacional del fútbol femenino portugués.
Después de esa etapa regresó al fútbol de formación masculino. Su trayectoria, por tanto, nunca estuvo condicionada por la intención de permanecer exclusivamente en el fútbol femenino o en el masculino.
Su criterio ha sido siempre el mismo: trabajar allí donde aparecieran oportunidades interesantes para entrenar.
«Yo estoy en el masculino o en el femenino, de acuerdo con las oportunidades que aparecen para entrenar», explica.
No buscaba específicamente un lado u otro. Su carrera se fue construyendo a partir de los proyectos y desafíos que iban apareciendo.
El crecimiento del fútbol femenino portugués
También considera que tuvo un papel importante en la evolución de la estructura del fútbol femenino dentro de la Federación Portuguesa de Fútbol.
Cuando llegó a la Federación, recuerda que solamente existía la selección nacional absoluta. No había selecciones jóvenes y, en todo el país, apenas existían dos o tres lugares o distritos donde se desarrollaba fútbol femenino de base, con muy pocos equipos.
El contexto fue cambiando progresivamente.
En 2004 volvió a aparecer una oportunidad para regresar al fútbol femenino. En aquel momento recibió la posibilidad de entrenar al 1.º de Dezembro, un equipo que llevaba varios años conquistando de manera consecutiva los campeonatos nacionales.
El desafío del 1.º de Dezembro y el sueño de la Champions
La motivación para aceptar aquel proyecto estaba directamente relacionada con la evolución que empezaba a experimentar el fútbol femenino portugués.
Ya existían más equipos y él quería vivir una experiencia concreta: participar en la competición europea de clubes, que entonces recibía el nombre de Copa de los Campeones Femeninos.
Permaneció en el 1.º de Dezembro durante tres años y dos meses de la temporada siguiente. Sin embargo, llegó un momento en el que entendió que no existían condiciones para continuar.
La razón principal fue económica. Llevaba prácticamente un año sin recibir las cantidades acordadas con el club y decidió poner fin a aquella etapa.
No considera que se tratara de una exigencia económica extraordinaria. Como ejemplo, recuerda que en 2009 cobraba el equivalente a 400 euros mensuales por entrenar a un equipo que era campeón nacional.
La etapa en Benfica y una permanencia conseguida contra pronóstico
Posteriormente llegó una nueva experiencia en el fútbol femenino, esta vez en el Benfica.
El club atravesaba entonces una situación deportiva complicada. Durante la segunda mitad de aquella temporada quedaban 14 partidos para terminar la Primera División femenina y el equipo estaba a 16 puntos de la posición que garantizaba la permanencia.
El objetivo parecía especialmente difícil.
Sin embargo, en el último partido consiguieron asegurar la permanencia en la máxima categoría.
Después de aquella experiencia, buscaba algo diferente.
En junio de 2013 había establecido una condición para regresar al fútbol femenino: solo volvería a un equipo que tuviera la intención de competir para convertirse en uno de los mejores de Europa.
Mientras tanto, volvió durante cuatro años al fútbol de formación, trabajando con jóvenes y con equipos de un nivel distrital.
El contacto con Sporting CP
La siguiente gran oportunidad llegó con el Sporting.
El contacto se produjo aproximadamente un año antes de que comenzara su actividad como entrenador del club. Fue contactado por Virgílio Lopes, que en aquel momento era responsable de la Academia del Sporting en Alcochete, la Academia Cristiano Ronaldo.
Virgílio Lopes le explicó que el Sporting tenía previsto recuperar su equipo femenino la temporada siguiente. El club ya había contado con un equipo femenino aproximadamente 25 años antes y pretendía iniciar una nueva etapa.
En aquella conversación le pidió referencias sobre posibles jugadoras que pudieran formar parte de la futura plantilla.
Él respondió aportando entre 15 y 16 nombres, aunque dejó claro desde el principio que la posible contratación de aquellas futbolistas dependería de muchos factores.
También entendía que Virgílio Lopes conocía mucho mejor que él hasta dónde podía llegar el Sporting a la hora de contratar jugadoras.
Después de aquella primera conversación, el contacto quedó en pausa durante un tiempo.
No volvió a hablar con el Sporting hasta mayo o junio de 2016, aproximadamente a finales de mayo o comienzos de junio. En ese momento se retomó una relación que terminaría abriendo una nueva etapa de su carrera.
Una plantilla construida con experiencia y proyección
Cuando retomó el contacto con el Sporting, el club ya había contratado a 16 o 17 jugadoras. De ellas, 12 habían sido previamente indicadas por él.
Todavía faltaban cuatro futbolistas para completar la plantilla y él había señalado a tres de ellas.
Entre las jugadoras que recomendó estaba la portera Patrícia Morais. También señaló a Patrícia Gouveia, una futbolista con mucha experiencia que ya había trabajado con él en el 1.º de Dezembro y a la que veía con capacidad para asumir el liderazgo del vestuario y convertirse en capitana.
Gouveia, sin embargo, no pudo terminar aquella temporada. Mientras tanto, tuvo la posibilidad de ser madre y llegó incluso a recibir la Copa de Portugal apenas una semana antes de dar a luz a su primer hijo.
También participó en la búsqueda de otra de las jugadoras que podían incorporarse al proyecto.
El contexto de aquel momento presentaba, además, ciertas limitaciones para los clubes que estaban iniciando sus respectivos proyectos femeninos. Sporting, Sporting de Braga, Belenenses y Estoril eran cuatro de los clubes que estaban dando ese paso y no podían fichar más de dos jugadoras procedentes de cada uno de los equipos que ya competían en la Primera División femenina.
Por ello, considera que una parte importante de la plantilla del Sporting terminó estando formada por futbolistas que él mismo había recomendado.
La diferencia respecto a las indicaciones realizadas un año antes era importante. En aquel primer momento todavía no existían limitaciones para contratar jugadoras, por lo que pudo proponer futbolistas con mucha experiencia y también otras muy jóvenes en las que veía condiciones para alcanzar un nivel mucho mayor en el futuro.
La condición que terminó convenciendo al entrenador
Más allá del prestigio del Sporting, hubo un elemento que resultó decisivo para aceptar el proyecto: las condiciones que el club estaba dispuesto a proporcionar para desarrollar el trabajo.
Para él, esta cuestión era fundamental.
Durante una conversación con Virgílio Lopes le preguntó directamente dónde entrenaría el equipo. La reacción del responsable de la Academia le llamó la atención. Según recuerda, puso una expresión de sorpresa ante la pregunta y respondió que el equipo solo podía entrenar en la Academia.
Aquella respuesta fue determinante.
Para él, entrenar en la Academia significaba que el Sporting estaba realmente interesado en proporcionar condiciones profesionales a su equipo femenino. No era lo mismo trabajar en unas instalaciones donde estaban disponibles los diferentes departamentos y estructuras de apoyo del club que hacerlo en otro lugar sin esas mismas condiciones.
La Academia ofrecía un entorno en el que el equipo podía contar con apoyo médico, psicológico y administrativo, entre otros recursos.
Ese fue el momento en el que tomó la decisión. Si el Sporting aceptaba las condiciones que él consideraba necesarias —y que entendía perfectamente asumibles para un club de esa dimensión—, estaba dispuesto a hacerse cargo del equipo.
Un proyecto pensado para ganar y competir en Europa
Había, además, un segundo factor que hacía especialmente atractivo el proyecto.
El Sporting no pretendía simplemente recuperar su sección femenina. El objetivo era competir para ganar títulos y alcanzar el fútbol europeo.
Para él, esa ambición suponía un nuevo desafío profesional. El proyecto podía ofrecerle la posibilidad de disputar la Liga de Campeones Femenina, denominación que ya recibía entonces la principal competición continental de clubes.
Después de una trayectoria marcada por la enseñanza, la formación, el fútbol masculino, las selecciones nacionales y diferentes proyectos del fútbol femenino portugués, el Sporting representaba así la posibilidad de afrontar otro tipo de desafío: construir un equipo con condiciones profesionales, aspiraciones deportivas y la mirada puesta en los títulos y en Europa.

