Entrevista Rute Costa: “Tres partidos de…”

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Continuamos la serie “Tres partidos de…” con la entrevista a Rute Costa, guardameta internacional con Portugal.

Continuamos la serie “Tres partidos de…” con la entrevista exclusiva a Rute Costa (Barcelos, 1994) guardameta internacional con Portugal y campeona de la Primeira Liga 2018/19 con SC Braga.

Tras diez temporadas ya, pese a su juventud, en categoría senior, Rute Costa es una de las referencias del fútbol femenino en Portugal en los últimos años.

Rute Costa tiene experiencia en Casa Povo Martim y Boavista, ya en Clube de Albergaria en 2014/15, su carrera comenzó a tomar un impulso que, en SC Braga, la situó en la élite.

Guardameta completa, se trata de una mujer que ha ido cumpliendo los objetivos que se ha ido proponiendo a lo largo de su carrera. Licenciada en Ciencias del Deporte, llama la atención por lo cuidadosa que es en el trato y por su estilo cuando se expresa por escrito. De hecho, Rute Costa ha redactado ella misma esta entrevista

Reflexiva fuera del campo, dentro de las cuatro líneas es una jugadora muy fuerte mentalmente y con un fuerte carácter.

Como decimos, tras una década en categoría senior, recordamos su carrera en la siguiente entrevista:

CF Benfica x C Albergaria. Final de la Taça de Portugal. Temporada 2014/15.

“O Regresso!”. 6 de Junho de 2015

Después de una larga y dolorosa parada por lesión, mi “imposible” regreso fue quebrado por la insistencia de la Profesora Paula Pinho. A su propuesta, integré el plantel de Clube de Albergaria cuatro meses antes de la temporada 2014/2015 terminara.

Creo que es curioso enfatizar que mi última experiencia futbolística previa fue precisamente contra este club y que terminó de la peor manera, con una lesión muy grave que teóricamente me mantendría fuera de competición para siempre.

En la recta final de la temporada, el objetivo era claro para todo el plantel: llegar a la final da Taça de Portugal, prueba nacional de gran prestigio en la que cualquier atleta quiere participar.

Continuamos la serie "Tres partidos de..." con la entrevista a Rute Costa, guardameta internacional con Portugal.
Rute Costa durante la Algarve Cup de 2017

Al alcanzar la final, la alcancé yo también. Juntamente con aquel grupo de mujeres soñadoras. Infelizmente, acabamos por perder a escasos minutos del final de la prórroga. Fue una jugada que causó muchas dudas al equipo de arbitraje y en la que estuve directamente involucrada.

He elegido este partido porque asiento en ellas dos grandes lecciones de vida que me gustaría compartir.

La primera está referida a la capacidad de superación, que para mí se refiere a sobrepasar con éxito un obstáculo que se coloca en nuestro camino.

Después de la lesión, entré en un estado de superación continuo y con ello aprendí que todas la barreras, antes o después, pueden ser superadas con la dosis cierta de superación y resiliencia.

La segunda gran lección que me llevé fue que, en determinados momentos de nuestra vida, debemos tener la capacidad de discernir y percibir que el proceso es más importante que el producto. Digo esto porque, el resultado final no nos sonrió y sentirme, en cierta forma, responsable de ello, me involucró en un proceso que definió la atleta y la persona que soy hoy.

Todos tenemos lágrimas en nuestro camino.

Las lecciones no se aprenden al momento y, por tanto, las mías no impidieron que hiciera el viaje de Lisboa a Albergaria (para quien no lo sepa, son unos buenos kilómetros) desolada y llorando. En todo caso, me alivió el saber que todos tenemos lágrimas en nuestro camino y éstas fueron un poco de las mías.

Portugal 2-1 Hungria. Amistoso internacional (2019).

“A Recompensa!”– 6 de Abril de 2019

Pienso que el ser humano está configurado para creer que merece sus recompensas e inmediato. Y yo me considero humana completamente y quiebro la regla.

En tanto, varios acontecimientos a lo largo de esta jornada llamada vida, me han hecho comprobar que en nada importa el momento en el que creemos merecerlas. Bueno, el tiempo en sí se encarga de darnos las recompensas en el momento adecuado.

Mi hora llegó dos años y cuatro meses después de mi primera internacionalidad, además doblé la cifra. Hablo de la doble jornada de partidos ante Hungría en la que asumí la titularidad en ambos duelos.

Mi ambición nunca quedó satisfecha con el hecho de ser una referencia en las porterías de Portugal, quiero ser la mejor en mi puesto, cueste lo que cueste. En este sentido, después de tanto esfuerzo y dedicación para elevar mi performance, no podía dejar de elegir este partido.

Hay una razón muy simple, esta recompensa continuó a alimentar mi creencia de que todos los sacrificios y decisiones, acabaron por revelarme algo bueno, positivo e gratificante.

También quiero referirme a la satisfacción individual que mis prestaciones y el reconocimiento colectivo alimentaron mi ego y me hicieron creer que ese nivel podría ser mi campo de juego más veces.

Por último, culminaba una temporada esperanzadora al nivel de la selección nacional, quedando extremadamente motivada para cumplir mis obligaciones en mi equipo aprovechando las vacaciones para descansar y entrar a lo grande en el siguiente curso y con la deseada hipótesis de formar parte del grupo de jugadoras que iba a ser convocada para la concentración en los Estados Unidos.

Nuestro trabajo siempre tiene su recompensa

Creo que pueden cuestionarse si tomé alguna enseñanza de ese partido. La respuesta es obvia, claro que sí. De una forma simple y resumida, creo que nuestro trabajo es siempre recompensado, aunque no sea en su justa medida. También aprendí que debemos evitar al máximo, crearnos expectativas sobre acontecimientos futuros. Mi consejo es que disfruten de todos los momentos que vivan y que sigan su camino.

Apollon FC 0-1 SC Braga. Fase de grupos de la UWCL 2019/20.

“A Confirmação!”– 10 de Agosto de 2019.

Tanto en mi faceta deportiva como en varios sectores de mi vida, hay una sombre que me acompaña allá dónde voy, el perfeccionismo. Creo que es una característica particular de quienes sueñan alto, que son ambiciosos a todos los niveles que desean destacarse del común de los mortales.

Hasta este punto, no hubo un partido que me dejara una sensación de misión completamente cumplida. Había siempre uno u otro pormenor, una u otra cuestión, uno u otro lance que que corrompía un trabajo perfecto.

Pero fue este partido! Jamás olvidaré la sensación final. Todos dicen que los guardametas pueden hacer exhibiciones brillantes, pero que nunca ganan partidos, ya que, hay siempre otros factores en la ecuación.

En aquel momento, fue exactamente eso lo que sentí. Por primera vez en mi vida, gané un partido. Sé muy bien que no lo hice sola, pero tantos lo dieron por cierto que, todavía hoy lo creo.

Continuamos la serie "Tres partidos de..." con la entrevista a Rute Costa, guardameta internacional con Portugal.
Rute Costa con SC Braga (Anabela Brito Mendes)

Realmente fue un partido mágico en todos los sentidos, fui noticia en el periódico nacional “O Jogo” mujer de la semana, asegura el sueño, Rute. Esto solamente pasó porque contribuí a algo grande, mayor que yo y casi tan grande como mis ambiciones.

Soñaba con clasificarme para fase de eliminatorias de la Champions, no porque deseara vivir aquel momento solamente una vez. Creo ciegamente que mi trabajo, mi dedicación y todos los sacrificios que hice y que estoy dispuesta a hacer, me llevarán a que aquel nivel, nunca antes vivido , sería una constante en mi carrera deportiva.

Entre tantos sueños, finalmente llegó algo real, palpable y marcante. Esperé siete años a este partido, a este momento. Era la confirmación de aquello que siempre me propuse. La confirmación de que soy capaz de mas, de mejor, de la perfección.

El coraje que demostré en diferentes momentos de este partido y aquel sentimiento de invencibilidad preveían una temporada estruendosa. Independientemente de lo que vino, este continua siendo el partido de mi vida, porque una cosa es segura, la ingratitud es siempre de quién la ofrece, nunca de quién la recibe.

Siempre hay luces que alumbran nuestro camino

El camino puede ser oscuro, pero hay luces que brillan suavemente. A medida que avanzo las llevo conmigo y, juntamente con mi propio brillo, clarean un camino arduo y con grandes lecciones.

Podrán atrasar, pero nunca podrán trabar a aquél que nace para vencer.

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